Rafael Torres
La eutanasia de Noelia
El vigués Xosé Humberto Baena no pudo ver cómo cambiaba radicalmente el país, ni crecer, madurar y hacerse viejo. Fue el último asesinado legalmente por la Dictadura, que en septiembre de 1975 agonizaba, como el propio Franco, que moriría apenas dos meses después. Doble asesinato el que sufrió “Pite”, como le llamaba su familia: por la pena de muerte, que lo es siempre, y porque fue condenado por un homicidio que en realidad no cometió. Baena, que era un joven militante del FRAP, tendría ahora 75 años, pero solo vivió hasta los 25: fue fusilado tras un proceso sumarísimo que medio siglo después fue anulado, entre otras causas por su falta total de garantías y la ausencia de evidencias. También ahora se sabe que, como el mismo "Pite" repitió de forma insistente, tampoco fue el autor de la muerte que se le achacó y que le valió al franquismo, ya agonizante, para dar su último coletazo brutal.
Se podría pensar que en realidad a estas alturas ya sirve de poco la anulación de su juicio y que sea declarado inocente, pero no es así: se trata de una reparación mínima que se le debe a su memoria. Siempre es mejor un poco de Justicia que ninguna, aunque llegue tan tarde. Su hermana espera ahora, medio siglo después, a que se publique una investigación periodística de Roger Mateos, que ha conseguido pruebas del auténtico responsable del asesinato atribuido falsamente a Xosé Humberto Baena, lo que zanjaría definitivamente el caso más allá de que haya sido sobreseída la causa por todas las irregularidades en que se desarrolló, con una sentencia que ya estaba dictada de antemano. Había sido detenido el 22 de julio de 1975, acusado de matar al policía Lucio Rodríguez Martínez. No se tuvo en cuenta un testimonio que declaró que no se parecía al autor del atentado. El próximo mes de septiembre se cumplen 50 años de la muerte injusta de un hombre al que le arrebataron todo su futuro y lo que pudo llegar a ser.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último