Mar destina casi 3 millones a mejoras en el sector mejillonero
morrazo
Tiene en ejecución las obras de recuperación del muelle de A Mosqueira, en Moaña y desde principios de año está ya en servicio la nueva dársena de San Adrián de Cobres, en Vilaboa
El sector mejillonero asiste a lo largo de este año a una transformación de gran relevancia en las infraestructuras a su disposición en la comarca de O Morrazo. La Consellería do Mar, a través de Portos de Galicia, cerrará este ejercicio con una inversión de casi 3 millones de euros en mejorar las condiciones de trabajo de los bateeiros de la zona a través de obras que se encuentran a día de hoy acabadas o en ejecución.
A principios de año entraba en servicio la nueva dársena de San Adrián de Cobres, creada ex profeso para dar amarre en pantalán al total de la flota bateeira que opera en este puerto además de funcionar como refugio del conjunto de la flota morracense, ya que acoge también a los barcos mejilloneros que trabajan en Domaio cuando las condiciones meteorológicas adversas lo hacen necesario. Portos de Galicia invirtió 1,8 millones de euros en esta actuación que creó 16 plazas de amarre y un nuevo dique de abrigo, cofinanciada con fondos europeos.
A Mosqueira
Además, en el puerto de Moaña se encuentra en ejecución la obra de rehabilitación del muelle mejillonero de A Mosqueira, que recuperará su uso para el atraque de la flota bateeira facilitando en buena medidas las condiciones de trabajo de los profesionales que operan en este puerto. Portos de Galicia, en este caso, está invirtiendo un millón de euros en esta actuación que se completará además a su término con una segunda fase en cuyo proyecto se está trabajando ya.
Las obras en ejecución consisten en la reconstrucción del paramento exterior del muelle mejillonero, que estaba fuera de uso por la rotura de varios faldones laterales de protección. La reconstrucción se hará con elementos modulares prefabricados de características similares a los existentes en el resto de los vanos, además de la instalación de sistemas de defensa para el atraque de los barcos bateeiros. La zona de actuación ocupa unos 30 metros en la cara exterior este del muelle, donde también se realizarán mejoras y protección preventiva para el resto de la estructura que no sufrió aparentemente daños exteriores.
La actuación es de gran complejidad, ya que su solución técnica y material requirió de varias licitaciones y modificaciones del proyecto y del presupuesto inicialmente previsto, llegando casi a triplicar finalmente el importe respecto al primer concurso. Además, al detectarse durante los trabajos preliminares problemas de resistencia del muelle que no permitían asegurar la viabilidad de la carga de la grúa necesaria para las obras, se planificó el refuerzo de la resistencia del total de la estructura en dos fases: la primera, en ejecución junto con los trabajos de reconstrucción del paramento, refuerza el tramo que se está reconstruyendo; la segunda, ya en tramitación, completará el refuerzo del total del muelle.
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