El juicio de la casa ocupada por su exyerno tendrá que esperar
Estaba fechado para este 19 de junio pero lo han aplazado a octubre. Mientras tanto, el que fuera la pareja de la hija del propietario reside en ella y regenta un negocio
La resolución del conflicto entre los propietarios y el joven que reside como okupa en una vivienda situada en primera línea de playa, a pocos metros del arenal de O Con, el único con Bandera Azul en Moaña, tendrá que esperar todavía unos meses. La vista, prevista para este 19 de junio en los Juzgados de Cangas, ha vuelto a ser pospuesta por segunda vez para el 29 de octubre, declara Manuel Riobó, un vigués dueño del inmueble que adquirió como segunda residencia en 2018, que reformó con sus propias manos y por la que lleva batallando desde 2023.
El origen del caso se remonta a la relación sentimental que mantuvo el actual ocupante del inmueble con la hija de Riobó. Durante el tiempo que duró la relación, la pareja residió en la vivienda. Sin embargo, tras la ruptura, el hombre, lejos de abandonar la casa de su expareja, decidió permanecer en ella hasta el día de hoy. Pero no solo eso, en la planta baja del inmueble funciona además un negocio de lavado de vehículos que carece de licencia municipal, según su exsuegro, y tampoco existe contrato con la propiedad para el uso del local o el desarrollo de actividad económica en el inmueble.
Manuel Riobó asegura haber trasladado reiteradamente al Concello su preocupación por la situación del inmueble y por la actividad que se desarrolla en el establecimiento. El propietario afirma sospechar que en el interior podrían estarse produciendo actividades ilícitas, extremo que no ha sido acreditado judicialmente. Asimismo, reclama a la administración local que adopte medidas y proceda al cierre del negocio si se confirma la ausencia de licencia municipal para ejercer la actividad.
A lo largo de este tiempo, el conflicto ha estado marcado por momentos de elevada tensión entre la familia propietaria y el ocupante. Tanto es así que en alguna ocasión las fuerzas de seguridad han tenido que personarse en la casa para evitar que la sangre llegase al río.
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