La inmigración, la vivienda y la salud pesaron en el voto luso

La participación fue más elevada que en las anteriores legislativas en Valença a pesar de que muchos ciudadanos portugueses veían poco probable conseguir un cambio

Los ciudadanos depositaron su voto en las urnas en una jornada sin incidencia y sin asomo de lluvia en Valença.
Los ciudadanos depositaron su voto en las urnas en una jornada sin incidencia y sin asomo de lluvia en Valença.

Con cierto enfado y pocas esperanzas de cambio acudieron ayer a las urnas cientos de portugueses de Valença, en una jornada en la que se registró mayor participación que en las anteriores elecciones legislativas. Malestar porque era la tercera vez en tres años que les convocaban para elegir a un nuevo Gobierno, pero también porque, en opinión de muchos de los ciudadanos consultados, los políticos no están dando respuesta a los principales problemas que tiene el país, entre los que citan la inmigración ilegal, los recortes en sanidad o el precio de la viviencia. Y la poca esperanza se debe a las pocas probabilidades de que se logre una mayoría absoluta que ofrezca estabilidad al país. Los dos grandes partidos, la Alianza Democrática y el Partido Socialista, están muy igualados, y en la ecuación de los pactos con formaciones más pequeñas se decidió dejar fuera a Chega, la extrema derecha lusa que está en crecimiento, el año pasado con el 18% de los votos.

A pesar de este panorama desolador, hubo un goteo constante de ciudadanos hacia las mesas electorales del Agrupamento de Escolas Muralhas do Minho, en Valença. Las elecciones se celebran entre las ocho de la mañana y las siete de la tarde. Además de este horario distinto al español, hay otra diferencia organizativa. Las mesas electorales de Portugal no están formadas por ciudadanos elegidos por sorteo como en España, sino que los proponen los partidos políticos que se presentan a las elecciones, con sus titulares y sus suplentes. En cada mesa hay una representación de todo el arco parlamentario. “Nos llevamos muy bien”, comentaban ayer en una mesa de Valença. Por otro lado, la procedencia de los inmigrantes es distinta a la española. La mayoría proceden de India, Pakistán, Bangladesh y Brasil, y últimamente también vienen de Argentina y Colombia.

“Necesitamos estabilidad, así no hay proyecto de futuro”

El socialista Diego Motta es el alcalde pedáneo de la freguesía de Valença, Cristelo Covo e Arão, una de las once parroquias de Valença, y siguiendo el sistema electoral del país vecino fue elegido directamente por los ciudadanos. A esta parroquia le corresponden 4.560 habitantes de los 13.000 que tiene el municipio. Motta estaba contento con la participación, aunque lo normal es que sea mayor en las elecciones municipales. “Vamos a ver el resultado, pero creo que las personas lo que quieren es que haya estabilidad en el país y no tener que estar repitiendo las elecciones cada año porque cansa y porque no hay proyectos de futuro”.

Asegura que las mayores preocupaciones de la población son la estabilidad de la vivienda y la sanidad, así como el control de la inmigración. Explica que desde el final de la pandemia hubo una gran apertura para la inmigración porque faltaba mano de obra en las fábricas, pero de repente el fenómeno se descontroló. Con la llegada del último Gobierno disminuyeron de forma considerable los visados de residencia. “Entendemos que las personas busquen una vida mejor, no podemos juzgarlos como criminosos por ser inmigrantes, los hay buenos y malos como hay portugueses buenos y malos. Ahora cuando las personas vienen a Portugal lo hacen con una contrato de trabajo y con una empresa seleccionada. Esto reducirá un poco los flujos. Antes entraban como turistas y se quedaban”.

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