Irán confirma la muerte del líder supremo Jamenei tras la ofensiva de EEUU e Israel

Promete represalias severas mientras Washington y Tel Aviv defienden la operación sorpresa con el objetivo de desmantelar el aparato de seguridad del régimen

Publicado: 01 mar 2026 - 01:53 Actualizado: 01 mar 2026 - 12:08
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante un discurso televisado.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante un discurso televisado. | Europa Press

Irán ha confirmado la muerte del líder supremo, Alí Jamenei, en el marco de un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel, y ha anunciado 40 días de luto oficial junto a siete días festivos, según la agencia semioficial Tasnim.

El comunicado describe a Jamenei como “martirizado” durante su jornada laboral en su oficina, y califica la ofensiva de Washington y Tel Aviv como un “brutal ataque” de gobiernos criminales. El régimen iraní advirtió que este “gran crimen” no quedará impune y que los responsables se arrepentirán de sus actos, prometiendo represalias severas contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en el Golfo.

La ofensiva y la respuesta internacional

El ataque sorpresa, lanzado este sábado, incluyó cientos de bombardeos sobre instalaciones militares y nucleares consideradas por EE.UU. como “amenaza inminente”. La Casa Blanca declaró que su objetivo es “desmantelar el aparato de seguridad del régimen” y forzar un cambio de liderazgo en Teherán.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ya había anunciado la muerte de Jamenei en redes sociales, calificando al ayatolá como “una de las personas más malvadas de la historia” y justificando la operación como un acto de justicia para Irán y otros países afectados por su régimen. Trump aseguró que Jamenei “no pudo eludir los sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo” y que ninguno de los líderes alcanzados pudo evitar la acción militar.

Contexto histórico y repercusiones

Jamenei, líder supremo desde 1989 tras reemplazar al fundador de la República Islámica, Ruholá Jomeini, mantenía un discurso de línea dura tanto en política internacional como interna, promoviendo políticas conservadoras y reprimiendo disidentes, incluida la obligatoriedad del velo en la sociedad iraní.

El anuncio de su muerte llega mientras Teherán negociaba un acuerdo nuclear con Washington, y su desaparición ha desencadenado ya ataques de represalia por parte de Irán contra bases estadounidenses en Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, aumentando la tensión en Oriente Próximo y generando preocupación internacional por la escalada militar en la región.

El perfil de Jamenei

Nacido en 1939 en Mashhad, ciudad sagrada para el chiísmo, Jamenei estudió en Qom y fue encarcelado durante el régimen del sah. Tras la Revolución Islámica de 1979, se convirtió en una figura clave del nuevo sistema instaurado por el ayatolá Ruholá Jomeini, a quien sucedió como líder supremo en 1989.

Antes de ocupar la jefatura del Estado fue presidente de Irán entre 1981 y 1989 y desempeñó cargos de responsabilidad en Defensa y en la Guardia Revolucionaria. Durante su carrera política sobrevivió a un atentado con bomba que le dejó secuelas físicas permanentes.

En el ámbito internacional, mantuvo una línea dura respecto a la influencia regional de Irán y defendió el programa nuclear del país, aunque respaldó una fatua que prohibía el desarrollo de armas atómicas. Su liderazgo estuvo marcado por el control férreo de la política interior y por la represión de la disidencia, aspectos que suscitaron críticas tanto dentro como fuera del país.

La confirmación independiente de su muerte y el alcance real de los daños en Teherán están pendientes de verificación, mientras la comunidad internacional observa con inquietud una crisis que podría redefinir el equilibrio en Oriente Próximo.

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