Israel lanza su mayor ataque a Líbano desde el inicio de la ofensiva
Beirut acumula la mayor cantidad de víctimas, con 92 muertos y 742 heridos
El Ejército de Israel afirmó este miércoles haber realizado su “mayor ataque” contra objetivos de Hezbolá en Líbano desde el inicio de la ofensiva, alcanzando sedes, lugares de mando y control y formaciones militares e infraestructuras usadas para lanzar misiles. Según los portavoces del ejército, la operación se llevó a cabo con “información precisa de Inteligencia y tras una planificación cuidadosa durante varias semanas”.
Más de 250 personas murieron y más de 1.100 resultaron heridas, según cálculos de la Defensa Civil libanesa, que confirmó que Beirut acumula la mayor cantidad de víctimas, con 92 muertos y 742 heridos, mientras que en los suburbios se registraron más de 61 fallecidos y 200 heridos. Otras regiones como Balbeek, Nabatiye y Sidón también sufrieron pérdidas significativas. El Ministerio de Sanidad libanés indicó que entre los fallecidos hay 12 profesionales sanitarios y alertó del grave desbordamiento del sistema de salud.
Cambio de realidad
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió de que Israel “insistió en separar Irán y Líbano para cambiar la realidad en Líbano y eliminar las amenazas a los residentes del norte”. Destacó además que “las FDI siguen operando con vigor en Líbano para repeler las amenazas y afectar las capacidades de Hezbolá” en línea con la política establecida por el Gobierno.
Las autoridades libanesas denunciaron que hay “cientos de mártires y heridos” y que los bombardeos afectaron a “barrios residenciales densamente poblados”. El primer ministro Nawaf Salam lamentó que “las víctimas han sido civiles desarmados en varias partes de Líbano, y en particular en la capital, Beirut” y criticó que Israel “no presta atención a los esfuerzos regionales e internacionales para detener la guerra”.
Salam destacó que Beirut “intensificó sus esfuerzos para incluir a Líbano en el alto el fuego”. Por su parte, el presidente libanés Joseph Aoun pidió “una paz regional que incluya a Líbano”. Hezbolá afirmó que “está en el umbral de una gran victoria histórica” y pidió a la población del sur del país que no regresara a sus hogares ante la continuidad de los ataques. El último balance de las autoridades libanesas cifra en más de 1.500 muertos, 4.600 heridos y más de un millón de desplazados, mientras que al menos 200.000 personas han cruzado a Siria desde el 2 de marzo, según datos del Acnur.
Separar escenarios
El Ejército israelí también confirmó que suspendió sus ataques contra Irán por el alto el fuego, pero mantuvo su ofensiva en Líbano, siguiendo la instrucción de Netanyahu de separar ambos escenarios. Además, Israel subrayó que sus acciones buscan proteger a los residentes del norte de Israel y evitar que Hezbolá y sus aliados “lancen ataques en nombre de Irán”. El ministro Katz remarcó que los ataques “pretenden minimizar los daños a personas no implicadas”, al tiempo que denunció que “la mayoría de la infraestructura atacada estaba en el corazón de la población civil, como parte de la cínica explotación por parte de Hezbolá de la población libanesa como escudos humanos”.
La ofensiva se enmarca dentro de la estrategia de Israel de repeler amenazas, afectar las capacidades militares de Hezbolá y reforzar la seguridad en el norte, mientras las autoridades libanesas continúan denunciando el impacto humanitario y los desplazamientos masivos provocados por los bombardeos.
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