“No somos okupas, pagamos 800 euros de alquiler al mes”

La presunta ‘okupa’ en Mos asegura querer abandonar el domicilio y alega coacciones por parte de Pilar Pardo y su familia: “Nuestro interés es irnos, pero no es una mudanza fácil”

Publicado: 01 mar 2025 - 06:35 Actualizado: 01 mar 2025 - 11:45
A.P.D, de espaldas para preservar su identidad.
A.P.D, de espaldas para preservar su identidad.

Una nueva versión de los hechos en el caso de la presunta ‘okupación’ en Mos. Después de que Pilar Pardo asegurase que cuenta con una familia residiendo en su domicilio en contra de su voluntad tras abrirle las puertas por caridad e iniciar una huelga de hambre en su coche hasta encontrar una solución, la otra parte, A.P.D. (iniciales para mantener su privacidad) alegó que para residir en esa vivienda realizó varios pagos mensuales de 800 euros al mes. Todo en negro, sin facturas ni contratos que lo reflejasen. 

La familia compuesta por cinco personas, natural de Redondela y afincada en Nigrán, se instaló en octubre del 2023 en una de las dos edificaciones de las que contaba Pilar Pardo y su familia en su finca tras, según A.P.D., esperar a entrar para residir en otra vivienda cercana, que sufría un problema de ‘okupación’. “Me dijeron que podía quedarme el tiempo que necesitase. Finalicé mi contrato en Nigrán y me comentó que tenía una propiedad desocupada y que podríamos llegar a un acuerdo con un contrato”. Finalmente, según ella, el contrato no se formalizó pero “hemos pagado 800 euros mensuales de alquiler más gastos”, salvo en un principio donde “nos hacíamos cargo del jardín, pero luego ya comenzamos a pagar”. El origen del conflicto o, como señala, “la gota que colmó el vaso”, fue una factura elevada de luz que, según Pilar, se había disparado por el negocio familiar de cocina a domicilio que A.P.D. y su madre realizaban en la vivienda contigua. “Nos pidió 3.000 euros por la luz en enero, y ahí ya me negué a pagar más en negro. Solicité ver la factura y no me la enseñó”. 

A.P.D. asegura que la relación con la familia mosense no solo era cordial ni se quedaba en una mera amistad por parte de sus hijos, sino que había algo más. “Había muy buena relación. Por eso me extraña que ahora me pongan de okupa y hace dos años fui como testigo a su boda en el Registro Civil de Mos”, afirma. A partir de septiembre de 2024 señala que comenzaron los malos gestos y comportamientos enfocados en su hijo, de 18 años y con secuelas de bullying ahora, según incide, acentuados por la situación: “Este acoso le está afectando mucho. Está yendo al psicólogo para que lo ayude y cuenta con un programa especial en el colegio para quedarse más tiempo allí y que no venga a casa”. 

Sin embargo, la intención de la familia pasa por abandonar el domicilio lo antes posible, pero indican que no lo están poniendo fácil para ello. “Quiero irme, pero también quiero llevarme lo que es mío y con la presión que nos ejercen y los obstáculos que ponen no es sencillo”, indicó, asegurando que el camión de mudanza no puede acceder al recinto por encontrarse un coche abandonado bloqueando el acceso.

"Se cayó mi padre y no dejaron entrar a la ambulancia"

La situación de tensión y agravio en la finca ubicada en Mos puede llegar a que presuntamente salten chispas entre ambas partes. A.P.D. aseguró que tuvo que vivir episodios muy duros durante los últimos días. Algo que, según relata, tiene todo documentado y se encuentra en las dependencias judiciales por un delito de coacciones. “Mi padre se cayó y necesitó asistencia sanitaria. Entonces bloquearon el acceso con un coche y no dejaron entrar a la ambulancia. Tuvo que salir mi padre dolorido”, indicó.

 Catalogó de “desprestigio a la que considera enemiga” las declaraciones de Pilar haciendo referencia a unas posibles dificultades económicas y las tachó de “falso”, y apuntó que llevan desde su negativa a abonar la cantidad solicitada sin agua caliente en el hogar, una dificultad extra en el cuidado de personas mayores y de varios canarios que tiene a su cargo: “Una vez aprovecharon que estaban solo mis padres para robar. Me quitaron documentación privada”.

Todo este proceso, asegura, está provocando un “daño irreparable” en su hijo y en sus padres, a los que asume que “han tenido un deterioro cognitivo y físico importante” y que admite estar sufriendo un “auténtico calvario por la presión mediática”, que espere que finalice lo antes posible. “Nos sentimos acosados. Nos están insultando continuamente”, apuntó A.P.D.

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