¿Volverá a Beade el ‘‘Rambo gallego"?

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Dónde se oculta el Rambo gallego?, ¿Está vivo o muerto?, ¿Volverá para vengarse?, son las preguntas que estos días rondan entre los muros de Beade, tras la nueva fuga del "Rambo gallego" de la cárcel de Monterroso (Lugo). Alfredo Sánchez Chacón, también conocido como el “Rambo gallego”, se escapó de prisión durante un permiso que finalizaba el 15 de marzo y, desde entonces, está en paradero desconocido.

patricia casteleiro
Publicado: 13 abr 2021 - 02:25 Actualizado: 14 abr 2021 - 02:48
Cándido Perdiz fue encañonado junto a su mujer por "Rambo".
Cándido Perdiz fue encañonado junto a su mujer por "Rambo".

El pontevedrés fue condenado a 17 años de cárcel por matar a un joven en 1996 e ingresó en la prisión de Vigo; pero, tan sólo un año más tarde, se fugó sin dejar huella. Su destino elegido fue la localidad de Beade, en Ourense. Allí se instaló en un galpón y cada día bajaba al pueblo para socializar. Hoy, 22 años más tarde, su recuerdo sigue vivo en Beade. Los vecinos no olvidaron al hombre que encañonó a Leonor y a Cándido, el mismo que se tomaba unos vinos con Vicente Melero y Sixto Martínez -quienes más tarde fueron los que posibilitaron su detención-, ni a aquel que cada domingo, con buen aspecto pese a vivir en el monte, acudía a misa a rezar sus oraciones.

Fueron dos años los que el "Rambo" pasó oculto en las alturas. Allí mismo conoció a Martínez y a Melero, un suboficial de la Legión, durante un paseo de ambos por el monte. Fueron dos de los pocos contactos que estableció el homicida en Beade. Lucía Pousa, viuda de Sixto Martínez, recuerda su estancia en el pueblo: "Mi marido y Vicente entablaron cierta amistad con él, hasta que un día el Rambo empezó a decirles que tenía armas y los retó a ambos a ver quien disparaba mejor". Fue entonces cuando sus "amigos" desconfiaron de Chacón. "No sabían que se trataba del Rambo que se había fugado de la cárcel, pero estaban seguros de que algo ocultaba. Al ver sus armas y enterarse de que había estado pegando tiros (y no era día de caza), contactaron con la Guardia Civil", explica la viuda de Sixto Martínez.

Lucía Pousa recuerda como lo asediaron en "O Furancho do Moncho", un bar de Ribadavia. "El sitio tenía una planta baja y allí, la Guardia Civil entró al grito de '¡quién tiene aquí un arma!', por lo que Rambo los apuntó con una escopeta. Mi marido le dio un golpe hacia abajo en su arma y consiguió que le cayese, en ese momento aprovecharon para detenerlo", explica Pousa. Ahora teme su regreso a la localidad: "La verdad es que tengo miedo de que pueda volver aquí, dijo que se iba a vengar".

La viuda de Vicente Melero, María José, explica que fue la mujer de Sixto, Lucía, quien llamó a la Guardia Civil cuando ambos hombres le dieron el aviso. Además, su marido, que era militar, fue el primero en sospechar de Chacón: "Le extrañó que tuviese armas y su historia , así que quiso comprobar lo que estaba pasando", explica.

Cara al sol a punta de pistola

Cándido Perdiz recogía ayer con su hijo, con el mismo nombre, patatas en un terreno de Beade, un acto semejante al que realizaba el día en el que el peligroso asesino los encañonó a su mujer, Leonor Rodríguez, y a él mientras trabajaban en un viñedo. "Antes de chegar á viña disparou ao aire, veu coma un loco onda nós e apuntou á miña muller", recuerda Perdiz. En ese momento el "Rambo" le espetó a Leonor: "A ver, vostede, ¡cante o Cara al sol!" y ella respondió: "Eu non sei cantar", explicaba el viudo. Tras repetírselo varias veces, el asesino desistió y volvió a dar tiros al aire. Tras ello, se dispuso a gritar "¡Viva Franco!" y al ver a un hombre acercándose, se fue. Cándido reconoce que si le hubiese pasado algo a su mujer "fenderíalle a cabeza cunha pedra".

De espaldas al mostrador

El alcalde de Beade, Senén Pousa, ocupa su cargo desde 1974 y cuando Alfredo Sánchez Chacón habito Beade, él ya ocupaba su puesto: "El Rambo siempre venía al bar, pero siempre se colocaba de espaldas al mostrador, nunca le daba la cara a la gente y nosotros no sabíamos quien era", recuerda.

"El no se metía con nadie, vivía en el monte a un kilómetro del pueblo", relata Pousa. No tenía coche, sin embargo, durante casi dos años bajaba y subía de la montaña.

Sobre el momento de la detención, el alcalde de Beade valora que si la Guardia Civil no hubiese llegado a tiempo "barría a todos a disparos".

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