La previsión de lluvia guiará las medidas contra la sequía
Aún 32 concellos gallegos se encuentran en situación de alerta, nivel anterior a la emergencia
El efecto que puedan tener las lluvias previstas para estos días sobre los caudales de los ríos y, por tanto, de cara a una posible mejoría de la situación de sequía que atraviesa Galicia será objeto de análisis en la reunión de la próxima semana de la Oficina Técnica da Seca, el órgano de seguimiento de Augas de Galicia encargado de estas cuestiones. “Será a la vista de los datos actualizados cuando se pueda valorar si las lluvias permiten estabilizar o mejorar la situación y si alguna de las unidades se aproxima a un posible cambio de escenario”, trasladaron fuentes de la Consellería do Medio Ambiente e Cambio Climática, en relación a la previsión de la Xunta sobre el impacto de la previsión meteorológica de los próximos días.
Desde el pasado 11 de julio, 32 municipios gallegos están en estado de alerta por sequía o escasez severa de agua, el segundo de los tres escenarios -ordenados por gravedad- que contempla el plan autonómico que regula este tipo de situaciones en la demarcación Galicia-Costa, aquella que depende directamente de la Xunta. Esta situación implica la activación de una serie de medidas, como la prohibición de “usos imprescindibles”, que entraron en vigor con su publicación en el Diario Oficial de Galicia (DOG) tres días después. Sin embargo, las precipitaciones previstas para estos días podría alterar esta situación o, por lo menos, no agravarla.
Regresan las lluvias
Según las predicciones meteorológicas un centro de bajas presiones estará situado al oeste de Portugal y ya dejó ayer agua en la comunidad y hoy volverán los chubascos de sur a norte con el avance del día. En este contexto, la Oficina Técnica da Seca, que se reúne cada dos semanas, se encargará de analizar al detalle “la evolución de las previsiones meteorológicas, el efecto que puedan tener las precipitaciones sobre los caudales y los recursos disponibles y la situación concreta de cada unidad territorial”.
Desde la aprobación en 2022 del plan que regula la demarcación de Galicia-Costa, según ratificó la Xunta, nunca en estos cuatro años se activó ninguna vez el escenario de escasez grave o emergencia, el tercero de los niveles contemplados y el de mayor gravedad. Medio Ambiente puntualizó que con anterioridad existieron otros instrumentos y protocolos de gestión de la sequía, pero los escenarios, indicadores y límites empleados “no se correspondían exactamente” con los definidos en el plan vigente, “por lo que no resulta adecuado establecer una equivalencia directa”.
De este modo, el escenario de emergencia está asociado “a una alta probabilidad o a la existencia efectiva de problemas graves de desabastecimiento a la población. Su activación implicaría intensificar las medidas ya aplicadas en alerta y adoptar actuaciones excepcionales para reducir la demanda y movilizar recursos”, desgranó el departamento autonómico. Por tanto, esto podría suponer mayores limitaciones del consumo, cortes temporales de la suministración o el empleo de “recursos extraordinarios” para garantizar los usos prioritarios.
Medio Ambiente busca aumentar la capacidad de embalsamiento
Ángeles Vázquez defiende aumentar la capacidad de embalsamiento en Galicia, aunque descarta “llenar Galicia” de grandes presas. La conselleira apuesta también por pequeñas infraestructuras hidráulicas que permitan almacenar agua y resolver problemas de abastecimiento en determinadas zonas, especialmente ante la sequía que afecta a la comunidad. Asimismo, plantea seguir avanzando en el estudio y aprovechamiento de las aguas subterráneas para garantizar el suministro en parroquias y aldeas. La responsable de Medio Ambiente sostiene que Galicia debe prepararse para afrontar periodos de menor disponibilidad de agua, pese a las abundantes lluvias registradas durante el invierno. En este sentido, recuerda que los ríos gallegos son cortos y que, sin suficientes infraestructuras de almacenamiento, buena parte del agua termina desembocando en el mar.
Vázquez insiste en que su propuesta no pasa por construir grandes presas de forma generalizada, sino por analizar las necesidades de cada territorio. La creación de embalses de menor tamaño y otras infraestructuras podría contribuir, según defiende, a prevenir problemas de suministro en determinadas zonas. Su planteamiento combina así el almacenamiento de agua superficial con el estudio de los recursos subterráneos como posibles alternativas para reforzar el abastecimiento. El objetivo, según su planteamiento, es mejorar la capacidad de respuesta ante posibles problemas de abastecimiento.
Contenido patrocinado
También te puede interesar