Los movimientos y últimos pasos de Martiño Ramos, desde su fuga hasta la detención en Cuba

La Audiencia provincial pidió la extradición del condenado, Martiño Ramos, que logró vender sus bienes y salir de España impunemente vía Brasil para finalmente ser detenido este lunes en La Habana

Martín Ramos Soto, detenido en La Habana
Martín Ramos Soto, detenido en La Habana

El ourensano Martiño Ramos Soto (50 años), condenado a 13 años de prisión por agredir sexualmente a una alumna cuando era menor de edad, fue detenido en La Habana con apoyo de la Consejería de Interior del país caribeño. La Policía Nacional lo hizo público pasadas las nueve de la noche tras haber anunciado esa misma mañana que el prófugo integraba la lista de los diez fugitivos más buscados por las fuerzas policiales, por sus cuentas pendientes con la justicia por graves delitos y su alta peligrosidad.

Ramos Soto, quien se refugió estos últimos meses en Cuba al saber que su ingreso en prisión para cumplir una larga condena era inminente, se presentó en sociedad como Martín Soto y cambió su aspecto: sin coleta ni barba.

Hasta la fecha ha estado paseando impunemente por las calles de La Habana en una nueva vida en la que no solo ha puesto kilómetros de por medio sino que ha cambiado de profesión: el que fuera integrante en la lista de Ourense en Común en las elecciones municipales de 2015 y 2019 así como profesor de música en los colegios públicos de A Estrada, Cea y Aneja (este último en la ciudad) se dedicó a la fotografía, como hobby, y se ganaba la vida con un negocio de serigrafía de camisetas en el barrio de El Vedado, tal como comprobó el colectivo Madres Protectoras de Madrid a través del contacto directo con mujeres de ese país caribeño a las que Martiño llegó a fotografiar.

“Una de esas chicas nos contó que había estado en su casa y que incluso vio un billete de avión a nombre de Martiño Ramos Soto”, relató María Martínez a este diario. De hecho, este colectivo en defensa de los derechos de la infancia y de las madres frente a la violencia vicaria, institucional y judicial, fue el primero en difundir en sus redes, este último sábado, que había dado con el paradero del prófugo ourensano más buscado tras una intensa campaña alertando de la huida del pederasta.

Pero, según la Policía Nacional, Martiño antes de recalar en Cuba estuvo en Brasil, a donde llegó desde Lisboa, y en Perú. Su llegadada a La Habana se sitúa en el mes de julio. Su primera publicación en su cuenta de Instagram, en la que aparece con una foto de perfil en la que se le identifica perfectamente, es del 13 de julio. Entre sus últimos movimientos en Ourense, figura la baja de su turismo en un desgüace el 7 de ese mismo mes y la venta de un piso de su propiedad en la calle Doctor Temes en el mes de junio. El plan de huida ya estaba diseñado ante una más que probable denegación del recurso de casación por parte del Tribunal Supremo (fue inadmitido el 3 de julio), tal como finalmente ocurrió.

La sección de fugitivos de la Policía Nacional le localizó semanas después, siguiendo la trazabilidad de sus viajes y, a través del Ministerio de Justicia, pidió una orden internacional de detención para la extradición del ourensano. El auto de la Audiencia provincial reclamando la entrega del fugado es de 31 de octubre, tal como confirmó el TSXG.

Contacto con Cuba

España se puso en contacto con las autoridades cubanas para reclamar la detención, comunicada ayer, y entrega del prófugo. La elección de Cuba no fue casual ya que ya que España no tiene convenio de extradición y hay que recurrir a la vía diplomática para hacer efectiva la entrega.

Martiño Ramos Soto pudo viajar a Sudamérica porque, pese a una condena por parte de la Audiencia de Ourense de 13 años de cárcel, confrmada el 28 de enero de este año por el TSXG, ninguna de las acusaciones -Fiscalía y la Acusación Particular- acordó la retirada de su pasaporte o comparecencias judiciales periódicas. Ni durante la instrucción del procedimiento penal, tras la denuncia de la menor en septiembre de 2021, ni posteriormente cuando fue condenado en primera instancia (17 de julio de 2024) ni tras la confirmación del alto tribunal gallego.

La sala enjuiciadora, cuando recayó el fallo del TSXG, pudo convocar de oficio a las partes a una comparecencia para que solicitaran la adopción de medidas cautelares y tampoco lo hizo a la espera del pronunciamiento del Supremo. Las partes acusadoras tampoco lo solicitaron.

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