Extorsionan a un empresario con un falso secuestro con ayuda de la IA

Denunció el robo de una máquina de 30.000 euros en Cortegada y una estafa con voz clonada

Bomba de hormigón estática marca Comanche, modelo Arnabat BH-SM.
Bomba de hormigón estática marca Comanche, modelo Arnabat BH-SM. | Atlántico

El robo de una bomba de hormigón estática en el exterior de la empresa Pavimentos Solados Corval S.L., en Cortegada, dejó a los dueños sin una valiosa maquinaria y, además, sin 500 euros en efectivo. Los empresarios transfirieron el dinero bajo la creencia de que un amigo suyo estaba retenido, apalizado y amenazado de muerte. Para ejecutar la extorsión, los estafadores se valieron de la inteligencia artificial: clonaron la voz de la supuesta víctima para inducir a error a los perjudicados.

La sustracción de la máquina ocurrió sobre las dos de la madrugada del jueves. Según asegura uno de los socios de la firma, Adrián Domínguez, “a esa hora los vecinos del lugar escucharon ruidos”. La máquina de 2.500 kilos, montada sobre un remolque, se encontraba en el exterior, frente a la nave y sujeta con unos tacos. Había sido adquirida en 2023 y está valorada a día de hoy en más de 30.000 euros.

La denuncia se interpuso a las 13,45 horas en la Comandancia de Ourense y la noticia enseguida se difundió por Cortegada, donde los tres socios de la empresa son jóvenes muy apreciados. Sin embargo, mientras la Guardia Civil iniciaba las primeras investigaciones sobre el robo -poniendo el foco en Portugal-, la historia se complicó. Por la tarde, Adrián recibió una extraña llamada en la que un desconocido le aseguraba que le iba a devolver la bomba de hormigón, pero que era necesario que alguien fuera a recogerla.

Al encontrarse los socios por motivos laborales a dos horas de camino de Cortegada, pidieron a un amigo que se hiciera cargo. A partir de ahí, se inició una confusa comunicación que incluyó una videollamada a tres bandas -aunque sin imágenes- y conversaciones por separado.

“A mí me llamó Adrián y me dijo que fuera a la nave porque iban a dejar la máquina. Los estafadores se habían comunicado con él porque su teléfono aparecía en el rótulo del remolque”, relata el amigo, también llamado Adrián C., quien asegura que llegó a conversar con dos delincuentes distintos. “Cuando ya estaba allí, desde las cuatro y media de la tarde, me dieron a entender que me estaban vigilando. Sabían cuándo apartaba el teléfono de la oreja, que llevaba un niqui negro y que tenía un coche rojo”, añade. Su paciencia se agotó tras esperar más de una hora y media, pero, sobre todo, al comenzar las exigencias económicas: “Primero me pidieron que ingresara 500 euros en un número de cuenta, después rebajaron a 300 y luego empezaron con las amenazas: ‘Te vamos a matar, no sabes con quién te estás metiendo...’”. Ante esto, dio por zanjado el asunto y se marchó sin verlos.

Paralelamente, Adrián Domínguez recibió mensajes. “Le llegó un audio con mi voz, simulando que me estaban pegando, que me iban a rejar y que estaba retenido para pedirle 500 euros”, explica su amigo.

El empresario, abrumado por la insólita situación, accedió al primer pago, pero plantó cara cuando poco después le reclamaron nuevas sumas de “1.000 y 2.000 euros”. En ese punto, dado el peligroso cariz que tomaba el asunto, Domínguez cortó la comunicación. El caso ya está siendo investigado por la Guardia Civil.

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