El juez deniega la amnistía a Puigdemont por la trama rusa
Ley de amnistía
El instructor remite la causa al Tribunal Supremo y argumenta que son delitos no amparados
El titular del Juzgado de Instrucción 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, que investiga la trama rusa del procés, ha denegado la amnistía al expresidente catalán, Carles Puigdemont, y a los otros 12 investigados en la causa argumentando que podrían haber incurrido en delitos de alta traición y malversación, y añade un nuevo ilícito de pertenencia a organización criminal. En el auto el juez acuerda remitir esta causa al Tribunal Supremo y argumenta que estos delitos no quedarían amparados por la medida de gracia.
El juez Aguirre asegura que ha quedado acreditado que los investigados mantuvieron contactos con individuos cercanos a los servicios de inteligencia rusos y al gobierno de la Federación de Rusia y que ambas partes buscaban obtener un beneficio.
En el auto, Aguirre imputa un nuevo delito a los investigados, el de pertenencia a organización criminal, y sitúa en la cúspide al expresidente de la Generalitat, Artur Mas, junto a su homólogo Carles Puigdemont. “La organización criminal de la que formarían parte, de una u otra forma, los investigados se habría iniciado en el 2010 con el nombramiento de Artur Mas como presidente de la Generalitat de Catalunya” y se compuso por personas de máxima confianza de ambos, con autonomía y capacidad para decidir cómo alcanzar los logros estratégicos, en palabra del instructor.
También menciona al exsecretario de Relaciones Internacionales de Convergència, Víctor Tarradellas, y al jefe de gabinete de Puigdemont, Lluís Alay, a los que señala como los encargados de decidir con qué personas contactar para conseguir “apoyo y reconocimiento internacional (ruso en este caso) de un estado catalán independiente”.
Como prueba, Aguirre incluye una conferencia celebrada en el Aula Magna de la Universitat de Barcelona donde Mas, como presidente del PDeCat, presentó a Tarradellas como responsable de relaciones internacionales de la extinta CDC y éste enumeró “los tres referentes a los que podría mirar Catalunya y que podrían ver con buenos ojos una secesión dentro de la Unión Europea: Israel, China y Rusia”.
Alta traición
Sobre el delito de alta traición, el instructor alega que si la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) no prosperó antes fue porque Carles Puigdemont “tuvo pánico, es decir, tuvo un grado muy alto de miedo y temor, por lo que implicaba para Catalunya y él mismo”. “Si el expresidente Puigdemont no hubiera tenido pánico y hubiera aceptado la propuesta rusa, habría continuado adelante el proceso secesionista”, apunta el instructor.
Sobre el delito de malversación, sostiene que tan sólo un día antes de la DUI, Nikolay Sadovnikov, un exmilitar, habría ofrecido a Puigdemont “10.000 soldados para garantizar la seguridad de la futura Catalunya independiente y 10 millones de euros con el fin de crear en Catalunya un paraíso fiscal en criptomonedas”. Por este motivo, según el juez, Puigdemont habría ordenado a Terradellas y al empresario David Madí que trabajaran en tres grupos para que “la futura república catalana desarrollara una legislación propia favorable para la proliferación de las criptomonedas adecuada a los interesas rusos.
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