Un joven muere al paso de un vendaval en el Medusa Festival

Una tormenta con fuertes rachas de viento derribó las estructuras de un recinto con 50.000 jóvenes

AGENCIAS
Publicado: 13 ago 2022 - 23:31 Actualizado: 13 ago 2022 - 23:32
Cientos de jóvenes asisten a uno de los conciertos en el Medusa festival de Cullera.
Cientos de jóvenes asisten a uno de los conciertos en el Medusa festival de Cullera.

Una tormenta seca con rachas muy fuertes de viento derribó la madrugada de ayer varias estructuras del Medusa Festival de Cullera (Valencia), donde se concentraban unos 50.000 jóvenes, y los efectos del vendaval causaron la muerte de un joven de 22 años y heridas a varias decenas de personas.

El número concreto de heridos se desconoce pues hubo muchos que se fueron en vehículos particulares a centros sanitarios, si bien el recuento oficial de la Conselleria de Sanidad cifra en 32 los trasladados en ambulancia a hospitales, de los que cinco quedaban ayer ingresados, entre ellos una joven de 19 años con la columna vertebral rota.

La organización del festival canceló ayer de manera definitiva la edición de este año, que iba a celebrarse hasta la mañana del lunes, tras varias horas en las que solamente comunicó su intención de suspender temporalmente los conciertos, todos ellos de música electrónica y de baile con grandes figuras del panorama nacional e internacional y una previsión de 320.000 asistentes a lo largo de seis jornadas de actuaciones, conciertos y sesiones de DJ.

El equipo de policía judicial de la Guardia Civil, en coordinación con el juzgado de guardia de Sueca, ya ha hecho las primeras inspecciones oculares y ha abierto diligencias en relación a este suceso, del que no se ha recibido aún denuncia alguna.

El Ayuntamiento de Cullera, que decretó dos días de luto oficial, asegura que el festival contaba con “todos los permisos y garantías administrativas”, mientras que desde la Generalitat se señala que las medidas extraordinarias que se habían tomado antes del Medusa eran por la ola de calor, pues los “vientos huracanados” se esperaban en el interior, no en el litoral.

DESALOJO Y PÁNICO

El recinto de conciertos, compuesto por cinco escenarios y atracciones complementarias, así como un camping para 12.000 personas está situado junto a un tramo de la playa de Cullera, próximo a la desembocadura del río Júcar.

El desalojo de las 50.000 personas que había cuando ocurrieron los derrumbes se produjo en unos 40 minutos, según la Guardia Civil, que había diseñado un dispositivo extraordinario de seguridad con 800 agentes (una veintena de ellos de paisano dentro del recinto) y una vigilancia especial ante los pinchazos que pudieran producirse o denunciarse.

En los muchos vídeos que ayer circularon en redes sociales pueden verse escenas de pánico de los jóvenes cuando comenzaban a caer letreros y estructuras metálicas, así como el nerviosismo generalizado a la hora del desalojo entre críticas a la organización del festival por lo que parecía ser una endeble infraestructura para soportar episodios meteorológicos adversos, como el que se produjo.

“¡Esto no es el Medusa, es Jumanji!” fue uno de los gritos más repetidos en minutos de incertidumbre, carreras, lágrimas y estupor ante lo que estaba ocurriendo, mientras las sirenas de las ambulancias tomaban el relevo a los ritmos electrónicos y “techno” que dominaban el ambiente del festival hasta ese momento.

Lo que prometía ser una fiesta sin fin de tres días en una enorme discoteca al aire libre para ver a artistas como David Guetta, Afrojack o Carl Cox, con estilos desde el “dance” hasta el reguetón y el “remember”, se quedó en un final trágico a una tarde-noche de baile con nombres como el de Steve Aoki, el DJ estadounidense-japonés que actuó siete horas antes de la tormenta.

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