El independentismo exhibe su división en las protestas
Un centenar de personas abuchea a Junqueras y le obliga a abandonar la marcha en Barcelona
La Cumbre hispano-francesa comenzó en Barcelona entre las protestas de un independentismo dividido. La concentración organizada por el Consell de la República, ANC, Òmnium Cultural y otras 30 entidades independentistas empezó sobre las 9 horas ante las cuatro columnas de Puig i Cadafalch de Montjuïc, cerca del Museo Nacional de Arte de Cataluña, donde se iban a celebrar los actos oficiales.
Bajo el lema “¡Aquí no ha acabado nada! Independencia, Paises Catalanes, basta represión”, la convocatoria buscaba ser unitaria y responder a las palabras de algunos miembros del Gobierno que afirman que el “procés” se ha acabado. A esta protesta se sumaron también los líderes de ERC, Junts y la CUP. Entre ellos, Oriol Junqueras, quien abandonó la manifestación entre abucheos e insultos de “traidor” después de la lectura del manifiesto y de cantar ‘Els Segadors’.
La concentración reunió a 30.000 personas según Òmnium y 6.500 según la Guardia Urbana y, sobre las 11.30 horas, se desplazó por la Gran Vía cortando el tráfico a su paso hasta el Consulado francés. Algunos manifestantes, con banderas independentistas, gritando ‘Els carrers seran sempre nostres’ y tirando petardos.
Otra manifestación convocada por los CDR, que reunió a unas 2.500 personas según las estimaciones de la Guardia Urbana, derivó en momentos de tensión cuando los mossos d’esquadra impidieron, con empujones y algunos golpes de porra, que los manifestantes avanzaran hacia la plaza Urquinaona.
Cuando los manifestantes independentistas se dirigían desde el Consulado de Francia a la Plaza de San Jaume, al llegar a la ronda de San Pedro, se encontraron un cordón policial con diez furgonetas de la Brigada Móvil de la policía catalana que les impedían el paso.
En una crispada situación, los mossos intentaron apartar a empujones a los manifestantes que pretendían sobrepasar la línea policial y cargaron con sus porras contra algunos, entre ellos el exconcejal de ERC en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona) y vicepresidente de la ANC, Jordi Pesarrodona. Finalmente, la marcha siguió en dirección a la plaza Sant Jaume por las calles del barrio Gótico entre un importante despliegue policial, entre gritos de “Govern dimisión” y “Ni Sánchez ni Macron, queremos a Puigdemont”.
Por la tarde, el grupo parlamentario de Junts registró en el Parlament una petición de comparecencia del conseller de Interior de la Generalitat, Joan Ignasi Elena, ante la Comisión de Interior para que explique la actuación policial en Barcelona ante las “diferentes incidencias” en las protestas contra la cumbre.
Junqueras asegura que la “represión sigue” y recuerda a los “exiliados”
“El conflicto político no ha terminado”, dijo ayer el líder de ERC y exvicepresidente del Gobierno catalán, Oriol Junqueras. “Aquí no ha terminado nada porque la represión sigue, y sigue afectando a nuestros compañeros en el exilio, en forma de inhabilitaciones, de persecución y juicios pendientes desde hace años”.
Tras abandonar la concentración contra la cumbre hispano francesa entre abucheos e insultos de “traidor”, “botifler” y “Puigdemont, nuestro presidente”, Junqueras señaló que la “represión” continúa “en forma de inhabilitaciones, de persecución económica, de juicios que están pendientes desde hace años”. Y recalcó que el “conflicto no se acabará hasta que el conjunto de la sociedad catalana pueda votar”.
En su opinión hay que aprovechar “todas las oportunidades para reivindicar los derechos democráticos y el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro”, dijo para defender la presencia del presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, en la Cumbre Hispano-Francesa.
Junqueras acudió a la manifestación escoltado por agentes de Mossos d’Esquadra y dijo que su partido sigue trabajando y reivindicando en “todos los ámbitos” “caminos hacia la amnistía”. Y señaló que la derogación del delito de sedición es un “gran paso adelante”.
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