Tragedia ferroviaria
El choque entre los dos trenes en Urda se produjo a entre 160 y 200 kilómetros/hora
Tragedia ferroviaria
La investigación sobre el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) entra en una fase clave tras la recuperación de las cajas negras de los dos trenes implicados, un AVE de Renfe y un convoy de la compañía Iryo. Los dispositivos ya están en manos de los técnicos de la Agencia de Investigación Técnica de Accidentes Ferroviarios (AITAF).
Las primeras estimaciones apuntan a que el choque se produjo a una velocidad entre los 160 y los 200 kilómetros por hora. La violencia del impacto provocó importantes daños materiales en ambos convoyes. Según el informe preliminar, el coche de cabeza del AVE llegó a incrustarse en el último vagón del tren de Iryo, una circunstancia que da idea de la magnitud de la colisión.
Los trabajos de los investigadores se centran ahora en determinar qué ocurrió en los minutos previos al accidente. La información contenida en las cajas negras permitirá conocer parámetros como la velocidad exacta de los trenes, además de analizar las comunicaciones mantenidas entre los maquinistas y los centros de control, parte de ellas filtradas el mismo día del accidente.
El accidente ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad ferroviaria y sobre la importancia de los sistemas de control y supervisión del tráfico ferroviario, cuya actuación será también objeto de examen durante la investigación. Las conclusiones definitivas no llegarán hasta que los expertos completen el estudio de toda la información recopilada.
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