Los argumentos a favor y en contra del fiscal general que analizará el Supremo

El fiscal general defiende su actuación ante acusaciones de revelación de secretos y borrado de pruebas

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, a su salida del Tribunal Supremo.
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, a su salida del Tribunal Supremo. | Diego Radamés / Europa Press

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, espera la sentencia del Tribunal Supremo que determinará si es culpable o absuelto por la presunta revelación de secretos contra Alberto González Amador, novio de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. El caso gira en torno a correos electrónicos entre el abogado de González Amador, Carlos Neira, y el fiscal Julián Salto, enviados entre febrero y marzo de 2024, justo antes de que la Fiscalía publicara una nota de prensa detallando las negociaciones de conformidad.

Foco de la investigación y cronología de los correos

El foco de la investigación se centra en el 13 de marzo de 2024, cuando El Mundo publicó que la Fiscalía ofrecía un pacto a González Amador y la Cadena SER desmintió la versión horas más tarde citando extractos de un correo clave del 2 de febrero. Las acusaciones sostienen que, tras recibir García Ortiz ese correo, lo filtró a los medios, mientras que la defensa argumenta que su actuación fue para aclarar la información y proteger la reputación de la Fiscalía.

Borrado de dispositivos y cuentas

Otro indicio señalado contra García Ortiz es el borrado de su teléfono móvil el 16 de octubre de 2024, el cambio de terminal y el cierre de su cuenta de Gmail. Hurtado, la UCO y las acusaciones consideran que estas acciones buscaban eliminar rastros de la presunta filtración; García Ortiz asegura que se trató de borrados sistemáticos por seguridad y mantenimiento rutinario de sus dispositivos y cuentas.

Declaraciones de periodistas y credibilidad

Durante el juicio desfilaron doce periodistas que habían cubierto el caso. Algunos confirmaron conocer negociaciones de conformidad antes de que García Ortiz recibiera el correo, lo que la defensa usa para argumentar que la filtración, de haberse producido, podría no haber sido responsabilidad del fiscal general. Las acusaciones, en cambio, cuestionan la credibilidad de los informadores por retrasar la publicación de la información relevante.

La filtración acreditada y el acceso a los correos

La defensa sostiene que la única filtración acreditada provino de González Amador a través de su contacto con Miguel Ángel Rodríguez y periodistas, antes de que García Ortiz recibiera el correo del 2 de febrero. Además, más de 600 personas tenían acceso al contenido, lo que según la defensa hace "inverosímil" que el fiscal haya sido la fuente de la divulgación.

Actividad frenética y emisión de la nota de prensa

El caso también pone en debate la actividad frenética de García Ortiz la noche del 13 de marzo, cuando coordinó la emisión de una nota de prensa y revisó los correos de Salto para “cerrar el círculo”, según las acusaciones. La defensa alega que esta urgencia respondía a la necesidad de corregir un relato que ponía en duda la actuación ética de la Fiscalía.

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