Stellantis mantendrá los diésel y llevará una electrificación más pausada
Automoción
Hasta siete turismos del grupo continuarán con esta tecnología, que seguirá presente en vehículos comerciales
El grupo Stellantis seguirá produciendo vehículos con motores diésel en su cartera de productos y, en algunos modelos, ampliará su oferta de sistemas de propulsión.
En respuesta a la "continua demanda de los clientes", según especifica Stellantis, la compañía ha decidido continuar la producción de motores diésel en modelos como el DS7, Alfa Romeo Tonale, Giulia y Stelvio, y reintroducirlo en modelos como el Peugeot 308, Opel Astra y DS N°4.
"Stellantis está plenamente comprometida con la electrificación, con cerca de 30 nuevos productos lanzados en Europa entre 2025 y 2026, la gran mayoría con opciones de vehículos eléctricos e híbridos. Al mismo tiempo, se centra plenamente en ofrecer libertad de elección a sus clientes", explicó el grupo franco-italiano en un comunicado.
Igualmente, el conglomerado seguirá ofreciendo la variante diésel en la mayoría de los países donde opera en sus modelos de furgonetas medianas: Citroën Spacetourer, Fiat Professional Ulysse, Opel Vivaro y Peugeot Traveller.
Además, reintroducirá esta versión en las furgonetas compactas: Citroën Berlingo, Fiat Professional Qubo L, Opel Combo y Peugeot Rifter.
De igual manera, el grupo mantiene las configuraciones diésel en su gama de vehículos comerciales ligeros como hasta ahora.
Stellantis reveló la semana pasada 22.200 millones de euros en cargos en el segundo semestre de 2025, lo que envió sus acciones a su nivel más bajo desde la creación del grupo en 2021 a través de la fusión de Fiat Chrysler y PSA.
Sobre el total, la compañía estimó unos 5.800 millones de euros en pagos en efectivo proyectados durante los próximos cuatro años, relacionados tanto con productos cancelados como con otros modelos eléctricos en curso cuyos volúmenes ahora se espera que sean considerablemente inferiores a las proyecciones anteriores.
Por otro lado, unos 2.100 millones de euros de la cifra total corresponden a la reestructuración de la cadena de suministro de vehículos eléctricos, incluido un total de aproximadamente 700 millones de euros en pagos en efectivo que se espera realizar en los próximos cuatro años, relacionados con medidas de racionalización de la capacidad de fabricación de baterías.
"El reajuste que anunciamos forma parte del proceso decisivo que iniciamos en 2025 para volver a centrarnos en nuestros clientes y sus preferencias. Los cargos anunciados hoy reflejan en gran medida el coste de sobreestimar el ritmo de la transición energética, lo que nos distanció de las necesidades, los recursos y los deseos reales de muchos compradores de automóviles", explicó la semana pasada el consejero delegado de Stellantis, Antonio Filosa.
Por ello, la compañía ha aminorado sus ambiciones en materia de vehículos eléctricos de cara al futuro, pero se mantiene comprometida con la electrificación, aunque a un ritmo más lento. La compañía pronosticaba llegar al 100% de sus ventas europeas y el 50% de sus ventas en Estados Unidos para 2030, pero la demanda en ambos mercados no ha cumplido con las expectativas.
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