“La puta Renfe no siempre tiene la culpa”, avisa Puente

El ministro critica que se culpe a la operadora de incidencias causadas por factores externos

El ministro de Transportes, el martes en el Congreso.
El ministro de Transportes, el martes en el Congreso. | EP

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, salió ayer jueves en defensa de Renfe ante lo que considera una atribución sistemática e injusta de responsabilidades a la compañía pública cada vez que se producen demoras o paradas en el servicio ferroviario español. En declaraciones a RNE, el titular de Transportes aseguró que “la puta Renfe” no siempre tiene la responsabilidad de las incidencias operativas, alegando que una gran cantidad de las interrupciones se deben a causas ajenas tanto a la infraestructura como al propio servicio ferroviario.

Puente lamentó la tendencia generalizada a responsabilizar de forma automática a la operadora estatal ante cualquier tipo de contratiempo. “Hay un incendio al lado de las vías, hay que parar el servicio, la puta Renfe. Hay una incidencia de este tipo, la puta Renfe. Y la puta Renfe, por desgracia, pues en un porcentaje muy amplio del número de incidencias, muchas veces no tiene la más mínima culpa”, aseveró el ministro durante la entrevista radiofónica.

Condicionantes

Para ilustrar su argumentación, Puente citó dos episodios recientes que demuestran cómo condicionantes externos afectan de forma directa a la circulación de trenes. En primer lugar, se refirió al temporal “tremendo” registrado el miércoles en Cataluña, que provocó la caída de una catenaria y obligó a suspender durante horas el tráfico en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona.

Se trata, según explicó, de una incidencia causada exclusivamente por las condiciones meteorológicas adversas y no por deficiencias en la operación de los trenes.

En segundo lugar, el ministro mencionó una avería registrada en Fuencarral (Madrid), provocada por trabajos ajenos al taller ferroviario. “En unas obras que se desarrollan al lado de nuestro taller y de la salida de los trenes, en una obra alguien tocó una conducción de gas, se produjo una gran fuga de gas, fueron los bomberos y tuvimos que parar. Y esto pasa todos los días”, argumenta Puente para ejemplificar la vulnerabilidad del sistema ferroviario ante alteraciones en su entorno inmediato.

El titular de Transportes incidió en que el sistema ferroviario es “muy sensible” y radicalmente diferente a la red viaria, lo que provoca que cualquier alteración en el entorno impacte inmediatamente en la operativa diaria. Una incidencia localizada en un punto concreto puede tener efectos en cascada sobre la circulación y provocar retrasos o interrupciones en otros servicios conectados, dijo.

Otros colapsos

En este sentido, Puente cuestionó la sobreexposición mediática y política que sufren las incidencias ferroviarias en España en comparación con otros países o modos de transporte. Como contrapunto, recordó el colapso puntual que sufrió recientemente el espacio aéreo del Reino Unido, que llegó a interrumpir durante varias horas el tráfico aéreo británico. “El otro día el tráfico aéreo de Reino Unido se paró en su totalidad por varias horas. Yo decía el otro día: Dios mío, si nos pasa esto en España, la avería lleva el nombre de Óscar Puente, porque esto es lo que pasa en nuestro país”, manifestó el ministro, subrayando la doble vara de medir que, a su juicio, se aplica en España frente a otros contextos europeos.

Las declaraciones del ministro se producen en un contexto de creciente presión social y política sobre el rendimiento del transporte ferroviario en España, donde los usuarios demandan mayor fiabilidad y puntualidad en los servicios.

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