La conservera Albo concentrará en la Plisan toda la producción

La planta ubicada en Salvaterra asumirá la actividad de platos preparados de la planta asturiana que la compañía cerrará en marzo. “Galicia representa el núcleo industrial”

Un grupo de trabajadoras en las instalaciones de la Plisan, donde emplea a cerca de 250 personas.
Un grupo de trabajadoras en las instalaciones de la Plisan, donde emplea a cerca de 250 personas. | Albo

Conservas Albo va a concentrar toda la actividad en Galicia, en las instalaciones que tiene en la Plisan de Salvaterra-As Neves a las que se trasladó desde Vigo. A la producción de túnidos, sardinas, mejillones, calamares, zamburiñas y huevas de merluza, la planta gallega sumará los platos preparados que Albo elabora en Tapia de Casariego (Asturias) que cerrará el próximo mes. La compañía señala que este proceso de reestructuración responde “a la necesidad de adaptar la estructura productiva a los actuales retos del sector, caracterizados por una elevada exigencia de eficiencia, calidad y sostenibilidad”.

La empresa alcanzó en los últimos días un acuerdo con los representantes de los trabajadores de Asturias, formalizando así el traslado de esta fábrica a Salvaterra de Miño. “Una decisión difícil y meditada”, recalca la compañía acerca de este proceso orientado a “garantizar la viabilidad y competitividad” del negocio y reforzar su proyecto en Galicia. “Representa el corazón industrial de Albo y el lugar desde el que seguimos construyendo el futuro de la marca, combinando tradición, conocimiento y tecnología”, sostiene la firma.

La conservera exporta a más de una treintena de países de todo el mundo, siendo China, Suiza y EE UU sus principales mercados en el exterior. Mueve unas 3.500 toneladas de producto de conservas de pescado y marisco al año. Este fue el nivel alcanzado en 2023, trabajando a un ritmo diario de 250.000 latas. En ese ejercicio su facturación rebasó los 100 millones de euros y empleaba a cerca de 250 trabajadores.

Albo está en manos de la compañía china Shanghai Kaichuang desde 2016. Fue fundada en 1869 en Santoña (Cantabria), en 1929 trasladó la actividad a Vigo, en Beiramar, y en 2023 se trasladó a la Plisan en Salvaterra a unas modernas instalaciones “que permiten asegurar altos estándares de calidad y seguridad alimentaria", argumenta la empresa sobre la estrategia de concentrar todos los procesos aquí a fin de mejorar en eficiencia. “Ha sido una de las decisiones más complejas que afrontó la compañía en los últimos años”, apunta la conservera sobre el cierre de Tapia de Casariego, donde se elaboran platos preparados como fabada asturiana, caldo gallego, callos con garbanzos o callos a la madrileña.

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