Las capturas en Malvinas se redujeron a la mitad en solo cuatro años
Mar
La segunda campaña del año acumula los cierres anticipados, rompiendo la tendencia histórica del caladero
La flota del calamar de Malvinas perdió la mitad de sus capturas en apenas cuatro años en este caladero, clave para las pesqueras viguesas y que moviliza a cerca de un millar de trabajadores. La causa principal está en la segunda campaña del año, que atraviesa una mala racha desde 2023 y que esta temporada apenas pudo sumar unas 5.000 toneladas antes de ser suspendida. La primera campaña resiste mucho mejor, cerró con 44.345 toneladas, un resultado que sigue siendo elevado pese a los altibajos recientes, según los datos que recoge el último informe oficial del Departamento de Pesca de Malvinas sobre el calamar correspondiente a la primera campaña de 2026.
La diferencia entre ambas temporadas es cada vez mayor. Antes, las dos contribuían de forma parecida al resultado anual. Ahora, la primera sostiene buena parte de las capturas mientras la segunda apenas aporta volumen. El problema no es, por tanto, una caída uniforme durante todo el año, sino la dificultad en la segunda temporada, que este verano propició el cierre adelantado.
La serie histórica permite entender la dimensión del cambio. En 2022, el caladero alcanzó su mejor resultado de las últimas dos décadas, con casi 100.000 toneladas entre las dos campañas. La primera aportó 56.080 toneladas y la segunda, 43.216. Desde entonces, el comportamiento de esta última se deterioró con rapidez.
La situación contrasta con la década pasada, cuando ambas temporadas solían repartirse las capturas casi por igual. En 2012, el mejor año de aquel período, se pescaron unas 69.000 toneladas, con alrededor de 35.000 en cada campaña. Lo habitual era cerrar el ejercicio con entre 50.000 y 60.000 toneladas.
Hoy, las cifras anuales pueden acercarse a esos niveles históricos, pero la segunda campaña encadena cierres anticipados, un año sin actividad y un nuevo desplome.
Desde el Gobierno de Malvinas señalaron que la decisión se adoptó “con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de la pesquería a largo plazo”. Además, añadieron que el Departamento de Pesca “está estudiando qué medidas podrían probarse o implementarse de cara a las temporadas de 2027 para mitigar los problemas que se han registrado en los últimos años durante la segunda temporada”.
La escasez de calamares jóvenes afectó a la segunda campaña
El informe del Departamento de Pesca también recoge las claves biológicas de la situación del caladero. En 68 días de la primera campaña del año, los barcos pescaron casi todo en la zona sur del caladero. Al finalizar quedaron unas 35.500 toneladas, una reserva considerada suficiente. La norma exige mantener al menos 10.000 toneladas para asegurar la reproducción, si las previsiones indican que ese mínimo peligra, la campaña debe cerrarse.
A falta del estudio específico de la segunda campaña, este informe recoge ya señales que ayudan a entender lo ocurrido después. Los últimos calamares capturados eran grandes y estaban muy maduros, apenas se detectaba la entrada de ejemplares jóvenes y las capturas por hora descendían al final de la temporada. Además, la población dependía de una entrada de ejemplares por el suroeste, muy sensible a las condiciones ambientales. El calamar vive alrededor de un año. Cada campaña depende, por tanto, de una generación diferente, y el éxito de la segunda está condicionado por la puesta de invierno y la supervivencia de las crías.
La flota estará amarrada en Beiramar hasta enero
El retroceso en las capturas tiene consecuencias directas para la pesca local. Los grandes arrastreros congeladores de las sociedades mixtas en las que participan pesqueras viguesas están ya amarrados en los muelles de Beiramar. Allí permanecerán hasta que vuelvan a partir hacia Malvinas en enero. Con la segunda campaña perdida, los barcos cierran el año con menos actividad y sus empresas afrontan la próxima salida con incertidumbre.
En el año 2022, que registró las mejores capturas de los últimos ejercicios, las exportaciones de calamar desde Malvinas alcanzaron los 343 millones de dólares, unos 300 millones de euros. Este año, las capturas se redujeron a la mitad.
Con todo, la especie puede recuperarse con rapidez cuando una nueva generación llega en abundancia. La mejora de las capturas en 2025, después de que en 2024 no se pudiera pescar en la segunda campaña, lo demuestra. Pero varios años malos seguidos empiezan a dibujar un patrón que preocupa al sector, que realizó importantes inversiones los últimos años para renovar su flota y las licencias de pesca.
Contenido patrocinado
También te puede interesar