La flota hace balance de la campaña de Malvinas: solo 47.000 toneladas
Mar
Las capturas se quedaron a la mitad de los mejores años tras el cierre anticipado de la temporada de verano
Los 16 grandes arrastreros de las sociedades mixtas con capital vigués que faenan en el caladero de Malvinas ya están amarrados en los muelles de Beiramar tras cerrar una segunda campaña del año marcada por la escasez de calamar patagónico. El resultado definitivo refleja que la flota apenas logró capturar unas 5.000 toneladas antes de que el Gobierno de las islas Falklands, su denominación británica, ordenase el cierre anticipado de la pesquería por la baja biomasa del recurso.
La decisión supuso un nuevo golpe para el sector, que confiaba en recuperar la actividad después de una primera campaña que se saldó con unas capturas de 42.000 toneladas. El balance anual queda así en apenas 47.000 toneladas, aproximadamente la mitad de lo que se alcanza en los buenos años de este caladero, uno de los más relevantes para la flota vinculada a Vigo.
A pesar de todo, fuentes del sector apuntan a la necesidad de mantener la colaboración científica e institucional para esclarecer las causas de esta sucesión de campañas deficientes. “Seguimos de la mano de los científicos y de nuestros socios, colaborando con el Gobierno de las islas para buscar las posibles causas de esta situación y encontrar soluciones de cara al futuro, es una situación que se está repitiendo ya en las segundas campañas del año”, explican.
Las empresas consideran que los factores bioclimáticos pueden estar detrás de estas alteraciones. “Creemos que hay una serie de factores que están provocando cambios, no solo en este caladero, sino a escala mundial. Las zonas próximas a los polos son las que están sufriendo los primeros embates del cambio climático. También el fenómeno meteorológico de El Niño está alterando los procesos relacionados con las temperaturas y las corrientes”, señalan. “La ciencia es la única solución”.
La preocupación por la evolución del recurso se produce en un contexto de compromisos económicos a largo plazo por parte de las armadoras. El último acuerdo de licencias para la pesca del calamar loligo, firmado en 2022 por un periodo de 25 años, garantiza a las sociedades mixtas la posibilidad de explotar el caladero hasta 2047. El marco de estabilidad favoreció la renovación de la flota, pero también elevó la exposición financiera de las compañías.
Las licencias aportan más de 36 millones de libras anuales al Gobierno de Malvinas, prácticamente la totalidad de sus ingresos públicos procedentes de la pesca. Sin embargo, el pago se mantiene incluso cuando se decreta el cierre de la actividad para proteger el recurso, como ha ocurrido en esta segunda campaña.
La situación añade presión a unas empresas que han acometido importantes inversiones para modernizar sus buques. En algunos casos, las compañías han destinado hasta 50 millones de euros en los últimos años a renovar varios barcos, una apuesta que necesita continuidad operativa y capturas suficientes para rentabilizarse.
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