Las capturas de calamar de la flota en Malvinas superan las del año pasado

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El sector pesquero constata que el recurso “se localiza en las zonas habituales y con abundancia” tras años de incertidumbre

Congeladores de la flota de Malvinas en su base de Beiramar.
Congeladores de la flota de Malvinas en su base de Beiramar. | Atlántico

La flota de sociedades mixtas con capital vigués que opera en el caladero de Malvinas afronta con perspectivas favorables las dos últimas semanas de la primera campaña anual de calamar loligo. El sector constata una mejora del estado del recurso y las capturas están siendo superiores a las del año pasado, cuando la primera campaña se cerró en torno a las 38.000 toneladas.

Los armadores señalan que la evolución de la pesquería apunta a una recuperación tras las medidas de conservación adoptadas en campañas anteriores, en coordinación con los criterios científicos. “La situación está yendo bien y creemos que estamos volviendo a la normalidad, hay buenas capturas, tamaños adecuados y niveles de biomasa positivos”, indican fuentes del sector. En este sentido, destacan que la decisión de ajustar el esfuerzo pesquero y permitir la recuperación del caladero en años anteriores “fue un acierto” y subrayan la necesidad de mantener la gestión basada en las recomendaciones científicas.

La flota está compuesta por 16 arrastreros congeladores con bandera de las islas Falklands pero con puerto base en Vigo. Según el sector, los datos de esta primera campaña se sitúan ligeramente por encima de los del año pasado, en un contexto en el que también se aprecia una distribución habitual del recurso. “Las migraciones se están produciendo con normalidad y el calamar se localiza en las zonas habituales, con abundancia”, explican.

El comportamiento de esta primera parte del año contrasta con la segunda campaña de 2025, que estuvo marcada por la incertidumbre. La caída de la biomasa llevó a plantear la posibilidad de un cierre anticipado y limitó la actividad. Un año antes, la flota ni siquiera pudo faenar en esa segunda campaña.

Pese a la mejora actual, el sector mantiene cautela de cara a la segunda campaña de este año, clave al ser en la que los calamares registran mayores tamaños, más cotizados en el mercado. “Estamos expectantes, pero viendo cómo evoluciona la primera campaña confiamos en que la situación siga siendo positiva”, apuntan.

Entre las preocupaciones inmediatas figura el incremento de los costes operativos, especialmente el combustible. Las fuentes consultadas advierten del impacto de la subida del gasóleo vinculada al contexto internacional, que eleva los gastos a la actividad. “Con el conflicto en Oriente Medio los precios suben mucho y rápido, pero sabemos que luego tardan mucho en volver bajar”, señalan.

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