La Cámara de Vigo urge a activar planes de resistencia ante el “efecto Irán”

Los sectores más sensibles ante la guerra en la provincia son industria, logística, agroalimentario y turismo

La Cámara subraya que la internacionalización es una palanca fundamental de crecimiento y competitividad.
La Cámara subraya que la internacionalización es una palanca fundamental de crecimiento y competitividad. | Atlántico

La Cámara de Comercio de Pontevedra, Vigo y Vilagarcía ha trasladado a las empresas de su demarcación un análisis desarrollado por la Cámara de Comercio de España sobre la situación y los escenarios económico-empresariales derivados del conflicto de Irán. Por ello propone a las empresas de la provincia activar planes que refuercen “su capacidad de adaptación y resiliencia”.

La Cámara advierte de que los principales riesgos se concentran en los efectos indirectos, especialmente a través del encarecimiento de la energía, la logística marítima y las presiones inflacionistas. “La tensión en una región clave para el suministro mundial de petróleo y gas está provocando aumentos en los precios energéticos, lo que repercute directamente en los costes de producción y transporte de las empresas. A ello se suman las alteraciones en rutas marítimas estratégicas, que están incrementando los tiempos de tránsito y los costes logísticos”, analiza.

Según sus datos, los sectores más sensibles en la provincia son la industria, por su dependencia de los costes energéticos y el encarecimiento de los insumos; la logística, debido a los retrasos y encarecimiento del transporte, que afectan muy especialmente al comercio exterior; el sector agroalimentario y químico, por su exposición a la elevación del precio de materias primas; y el turismo, condicionado por el aumento de costes y la evolución incierta de la demanda global.

Ante este escenario, la Cámara recomienda a las empresas con intereses en la región o especialmente expuestas a la evolución de los precios energéticos “reforzar sus estrategias de gestión de riesgos desde un enfoque integral”. En el ámbito financiero y contractual ve clave “revisar en profundidad los contratos vigentes para identificar posibles cláusulas de fuerza mayor que permitan mitigar responsabilidades en caso de disrupciones”. A ello suma “la conveniencia de adoptar mecanismos de cobertura frente a la volatilidad del tipo de cambio y frente a posibles incrementos en los precios de la energía”. Desde el punto de vista logístico, recomienda “anticiparse a posibles interrupciones en las cadenas de suministro, evaluando rutas alternativas” y “teniendo en cuenta el previsible aumento de los costes de transporte y de los seguros”, además de asegurar materias primas críticas, para evitar paradas en la producción.

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