Fueron y volvieron con ilusión

Los padres, en sus casas, y los hijos en el auditorio de Castrelos disfrutaron los octavos

Castrelos presentaba el ambiente de los mejores conciertos para disfrutar del encuentro de octavos.
Castrelos presentaba el ambiente de los mejores conciertos para disfrutar del encuentro de octavos. | Vicente Alonso

Cando van, van coma rosas, cando veu ven como negros. Así pedía Rosalía de Castro a los castellanos que tratasen bien a los gallegos que iban a segar sus campos. La frase resonaba en la mente de todos los padres que dejaron ir a sus hijos, adolescentes, a ver el partido de España ante Portugal. Porque sí, con el encuentro en la televisión pública en abierto y en mitad de semana, era el escenario perfecto para que los adultos se quedasen en su sofá, y los menores, ya de vacaciones todos, acudiesen al auditorio de Castrelos. La media de edad no llegaba a la mayoría de edad, y eso que se habían ido todos los que acudieron a ver al Pollo Pepe, y los nervios se notaban en el ambiente. Llegaban con ilusión y los de casa esperaban que volviesen con la misma alegría. Muchos no recuerdan el 2010, así que Rosalía, la nuestra, venía a la mente, ¡ojalá éstos viniesen como van!.

A medida que se acercaba la hora del encuentro, carreras para coger los últimos huecos con buena visión, que las pantallas laterales, las de los conciertos, eran pequeñas frente a la que ocupaba todo el escenario. Silencio mientras sonaba el himno de Portugal, con un pequeño reducto luso en las gradas, y todos en pie para corear el español. “Lolo, lolo, lolololo”. Todos sabían que el partido iba a ser complicado, pero las primeras llegadas de Oyarzbal caldeaban el ambiente.

Había que estar concentrado, con la vista puesta en los píxeles que a veces se distorsionaban. Nadie quería perderse el más mínimo detalle. Ni siquiera para comprar barquillos. Los vendedores, pacientes, esperaron hasta el descanso, que en la pausa de hidratación no daba tiempo a mucho. Y tanta concentración sirvió para celebrar casi como un gol las paradas de Unai.

El parque vigués celebró el debut de Borja Iglesias como si fuese un regalo de Luis de la Fuente para ellos

Entonces alguien se dio cuenta del desfase con el que se estaba emitiendo el partido y en la segunda parte comenzaron a salir los móviles. Un vistazo de reojo a la pantalla pequeña y la vista en el escenario, que había que ver bien las jugadas. De hecho, la lesión de Bruno Mendes se rumoreó antes de que llegase. Pero ni así España conseguía marcar.

Cuando la grada comenzaba a impacientarse, llegó el premio. El gol de Mikel Merino, la locura ante el pase a cuartos y el regalo para Vigo, el debut de Borja Iglesias. Como si Luis de la Fuente supiera que en el auditorio de Castrelos le esperaban, que se habían reunido allí para ver una victoria, sí, pero también para ver al del Celta. Ayer fue el primer día.

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