Un póquer hacia la final

El Atlético de Madrid goleó al Barcelona gracias a una sensacional primera parte que encarrila el pase del conjunto colchonero a falta del encuentro de vuelta en el Camp Nou

Antoine Griezmann jugó un partido brillante, que coronó con el segundo gol colchonero.
Antoine Griezmann jugó un partido brillante, que coronó con el segundo gol colchonero. | RFEF

El Atlético de Madrid goleó ayer al Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey, gracias a una exhibición de los rojiblancos durante la primera mitad, en especial por su puntería, y con gol incluido de Julián Álvarez después de meses de sequía.

En el Metropolitano, todo empezó fuerte con dos ocasiones locales en el minuto 3 para incordiar a la adelantada zaga del Barça. La primera murió según nacía en botas de Julián Álvarez, pues un oponente se le cruzó justo a tiempo de evitar que la ‘Araña’ pisase en solitario el área de un Joan Garcia que, acto seguido, salvó a su equipo del 1-0. Nahuel Molina pasó el balón, en paralelo a la línea frontal del área, a Antoine Griezmann, quien con un toque de primeras filtró un pase para la internada de Giuliano Simeone, que, delante del portero, no cantó gol porque el portero visitante desvió su disparo raso con la rodilla.

La respuesta fue un ataque de Lamine Yamal por la banda derecha, con tiro picado que superó a Juan Musso pero salió por encima del larguero. Y en ese arreón mutuo, Joan Garcia calculó mal controlando un pase raso de Eric Garcia; el esférico botó como si el césped tuviera topos y pasó por debajo del pie del guardameta culé hasta colarse en su portería.

El lance siguió entre la incertidumbre y Ademola Lookman remachó a gol por si acaso, a pase de Álvarez; finalmente Juan Martínez Munuera, a instancias del VAR, corroboró ese 1-0. El Atlético se animó y, antes del primer cuarto de hora, el argentino cambió el balón de una banda a otra en busca de su compatriota Molina, quien fraguó el 2-0 con una arrancada.

El argentino apuró por ese lateral derecho y asistió a Griezmann, que se inventó un zurdazo raso y cruzado, ajustado a la cepa del poste más lejano, esquivando su remate la estirada de Joan Garcia. Pese a ello, el plan de Hansi Flick con su defensa adelantada siguió igual. Cerca estuvo el premio, con una volea al travesaño de Fermín López tras un córner.

Lookman sacaba continuamente de sitio a Koundé y el Atlético lo exprimió un par de veces hasta que cantó bingo en el 33. Griezmann ejerció bien de mediapunta y dio un pase largo para la carrera de Giuliano, quien alcanzó el área visitante; le cedió raso el balón a Julián, que asistió a Lookman, mejor ubicado para rematar. Así llegó el 3-0.

Al filo del descanso volvió a lucirse el portero local frenando un tiro a bocajarro de Fermín. Y cuando parecía que así se iba a cerrar la primera mitad, aún dio tiempo para ver el 4-0. Primero se rozó con el enésimo pase largo a la cabalgada por banda derecha de Giuliano, pero su pase a Lookman se pasó de fuerza y el nigeriano no llegó a rematar.

Sin embargo, una jugada calcada en el descuento sí tuvo premio de gol porque Lookman domó con tiempo el balón, lo cedió a la frontal del área y ahí Julián enganchó un tremendo derechazo ante el que poco pudo hacer Joan Garcia.

Al regreso del descanso, sin sustituciones de nadie, Fermín probó la concentración de Musso con un derechazo potente y forzó córner. A balón parado achuchó el Barça, pues en el 52, tras otro córner, el mismo Fermín tiró raso, metió la pierna Dávid Hancko y la pelota rebotó dos veces en Lewandowski, quedando a merced de que Pau Cubarsí marcase. Aun así, la dilatada revisión arbitral anuló ese derechazo dentro del área por un fuera de juego milimétrico del zaguero blaugrana.

Pese al alegrón de los fans colchoneros, su equipó acusó ese parón de seis minutos. Tampoco ayudó que empezase a llover, señal del cielo que Simeone interpretó para quitar a Julián y a Griezmann; entraron en su lugar Alexander Sorloth y Álex Baena, éste último generando pronto una ocasión en una falta fuera del área, pero la estrelló en la barrera.

Aunque los pupilos de Flick apretaron con ahínco, carecieron de mayor fluidez y el extenso tiempo de prolongación se les agotó entre centros colgados al área de forma desesperada y cabezazos que se quedaron sin recompensa. Tras esta dolorosa goleada, la cita de vuelta será el próximo 3 de marzo en el Camp Nou y el Atleti querrá atisbar la final.

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