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La pelota debe correr más
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La crítica habitual, superficial y barata, cuando un equipo de fútbol no gana es el clásico “hay que correr más”. Pocas veces es acertada. No, al menos, en cuanto al objetivo al que va dirigida. Porque en el descafeinado debut de España ayer en el Mundial sí que hizo falta correr más. No alguien, sino algo. Fue la espesura en la circulación de la pelota la que condenó a la selección de Luis de la Fuente frente a una Cabo Verde voluntariosa y entregada, pero poco más.
El debut en una Copa del Mundo suele hacerse bastante lejos del mejor pico de forma. Y aunque pueda parecer lo contrario, el modelo de juego de España basado en la pelota necesita de un buen nivel físico. La frescura de piernas da claridad mental. Probablemente por eso, la selección se atascó en la circulación en un inicio de partido muy plano, con Pedri demasiado alto en el terreno de juego.
La posición del centrocampista canario derivaba de una novedosa propuesta en la fase defensiva. Luis de la Fuente dibujó un 4-4-2 sin balón, en el que el jugador del Barça y Oyarzabal eran los primeros en apretar, con Gavi y Ferran en los costados de la segunda línea. Una idea interesante ante equipos que te disputen la posesión para contectar con Pedri después de cada robo, pero inerte frente a una Cabo Verde con muy poca posesión y con los envíos largos como solución ofensiva.
La artificiosa pausa de hidratación que la FIFA se inventó en este Mundial para hacer todavía más caja sirvió al seleccionador para modificar la posición del futbolista azulgrana, que se juntó más con Rodri y con Fabián en la base del juego. A partir de ahí, todo cobró sentido y los centrocampistas españoles dominaron mucho más la situación. La velocidad de balón empezó a subir y era cuestión de desequilibrar al bloque caboverdiano. Nada mejor para ello que la amplitud. Cucurella lo entendió a la perfección y de sus internadas por la izquierda brotaron las mejores ocasiones de la selección.
El equipo rojo no fue capaz de dar continuidad a ese buen final del primer acto tras el paso por los vestuarios. Cabo Verde, con energías renovadas, se ajustó mejor y la espesura volvió. La hiperactividad de Pedri no era suficiente.
Tardó Luis de la Fuente en mover el banquillo y, cuando lo hizo, apostó por futbolistas sin ritmo al venir de lesiones. Lamine Yamal, que es un fuera de serie, sí dio ese punto más. Pero ni Mikel Merino ni Nico Williams elevaron el nivel. Además, al quitar a Rodri, Cabo Verde corrió mejor al contragolpe. Hubo ocasiones, pero Vozinha estuvo sensacional. Y Borja Iglesias lo vio todo desde el banquillo.
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