Fútbol | Mundial
La forja de dos históricos
Fútbol | Mundial
Además de haber marcado en un partido histórico de semifinales del Mundial y de ser dos de los futbolistas españoles más destacados del presente Mundial, Mikel Oyarzabal (Eibar, 1997) y Pedro Porro (Badajoz, 1999) tienen otra circuntancia trascendental en sus carreras en común: a los dos les dio la alternativa en la élite, antes de cumplir la veintena, el ex céltico, como jugador y como entrenador, Eusebio Sacristán. Y a su lado, como segundo, el vigués Juan Carlos Andrés.
En el caso del pacense, pertenecía al Girona en el verano de 2018, cuando, con 18 años, el técnico pucelano y su cuerpo técnico lo subieron de Segunda B a Primera para acabar jugando 32 partidos. “Desde el principio, le gustó al míster y contamos con él desde el minuto uno. Ya apuntaba maneras. En el concepto de aquel Girona, que jugaba con tres centrales y dos carreleros, encajaba muy bien en esa posición de fuera. Era un jugador muy ofensivo, de mucho recorrido. Es más, sus inicios habían sido como extremo”, rememora Andrés desde Málaga, donde ahora ejerce su magisterio en el equipo de la ciudad, recién ascendido a Primera.
Como sucede siempre, además de condiciones futbolísticas y físicas, el desarrollo de un futbolista también depende de su actitud. “Era un chico muy entusiasta. Además, con una mentalidad muy clara de querer ser futbolista. Estaba permanentemente atento a todo lo que se le decía, siempre con ganas de aprender y mejorar. Y, sobre todo, una alegría a la hora de trabajar. Las cosas nunca pasan por casualidad y todo el trabajo que hizo y que hace es el que el futuro le está devolviendo”, analiza el técnico vigués.
Tácticamente, conviene que “lo mejor que tenía era esa capacidad de incorporarse en ataque. Está claro que su mayor desarrollo ha estado en cómo se comporta ahora a nivel defensivo y en cómo es capaz de aprovechar todas esas veces que llega a área contraria para sacar muchísimo más rendimiento. Estos años del Tottenham ha tenido un crecimiento muy grande. Y ha llegado al Mundial en un punto muy bueno de forma y lo está aprovechando”.
Tres años antes, Eusebio y Juan Carlos entrenaban a la Real Sociedad, aunque a ésta la cogieron con la temporada en curso, tras el despido de David Moyes en la jornada 11. El escocés le dio los 6 primeros minutos en la élite a Mikel Oyarzabal, pero fue tras el cambio cuando el canterano realista dejó de compaginar primer y segundo equipo para acabar enlazando titularidades en la segunda vuelta. “Ha tenido una transformación -analiza Andrés-. Con nosotros, por ejemplo, jugaba más como extremo. Y de unos años a esta parte, se está encontrando muy cómodo en esa posición de 9. Sus inicios habían sido como media punta, con una llegada brutal y una capacidad de incorporarse en conducción muy grande. Imanol ya lo situó de ariete. Es capaz de descolgarse muy bien, de jugar de espaldas, y luego tiene una capacidad de romper a los espacios enorme. Y en estos momentos, también tiene un idilio con el gol tremendo. Las cifras con la selección son brutales”.
De la personalidad del vasco resalta que “es como un reloj, es como un reloj suizo”. Y afirma que “está, probablemente, en su mejor momento deportivo: entre la inteligencia que tiene para jugar, su frescura física en estos momentos y que el estilo de juego de la selección le va como anillo al dedo. Por todo ese juego de combinación que es capaz de generar el equipo, en el que él participa y luego aprovecha en esos últimos metros en área. Se genera esa simbiosis que todo jugador quiere tener”.
Desvela el técnico vigués, además, el origen de la pericia de su expupilo desde el punto de penalti. “Teníamos al mejor lanzador posible, Xabi Prieto. Y Mikel trabajaba mucho eso con él. Ha tenido buena escuela, y tiene un estilo de tirar penaltis muy similar al de Xabi, con una carrera muy lenta hasta el último momento”, analiza.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Fútbol | Mundial
La forja de dos históricos
Fútbol | Mundial
La aspiración de ser un campeón de hierro
Fútbol | Mundial
Por España y por la historia