La Copa Real por penaltis

Fútbol | Copa del Rey

El conjunto donostiarra, con el mosense Brais Méndez sin jugar, se llevó el título tras derrotar al Atlético de Madrid en la tanda gracias a su portero, Unai Marrero, brillante

Brais Méndez, en primer término, celebra el título copero junto a sus compañeros en La Cartuja.
Brais Méndez, en primer término, celebra el título copero junto a sus compañeros en La Cartuja. | EP

La Real Sociedad, con el mosense Brais Méndez en sus filas, aunque sin minutos, se proclamó campeón de la Copa del Rey ayer después de superar (2-2, y 3-4 en los penaltis) al Atlético de Madrid en la final celebrada en La Cartuja de Sevilla. Pablo Marín firmó el lanzamiento definitivo que dio a la Real la cuarta Copa de su historia y segunda en cinco años. Antes, el portero Unai Marrero fue igual de decisivo deteniendo los penaltis de Sorloth y Julián Álvarez

El partido no pudo empezar mejor para el cuadro guipuzcoano. A los 14 segundos, Barrentexea remataba al fondo de la red un centro servido por Guedes desde banda izquierda. El gol del donostiarra, que pilló a muchos aficionados todavía acomodándose, desató la locura txuri-urdin.

Tras unos primeros instantes de estupor, el Atlético despertaba de su letargo en busca del tanto de la igualada. En el 18, Ademola Lookman definió a la perfección un balón de Griezmann para batir a Marrero con un tiro raso muy ajustado al palo.

Como si del principio de acción y reacción se tratara, la Real Sociedad dispuso de dos nuevas oportunidades, en botas de Guedes y Soler, para recuperar la ventaja en el marcador, pero un impetuoso Marc Pubill desbarató sendas intentonas realistas. Cuando el tiempo de descanso acechaba, Alberola Rojas decretó penalti a favor de los vascos después de que Musso golpease a Gonçalo Guedes dentro del área. Oyarzabal, casi infalible desde los once metros, batió al argentino y devolvió el liderazgo a los suyos.

Inmersos en los últimos diez minutos, la insistencia colchonera dio sus frutos: Julián Alvarez, que recibió un balón de Almada en el vértice del área, conectó un potentísimo disparo ante el que nada pudo hacer Marrero. El Atlético igualaba la contienda y, lejos de conformase, se lanzaba al ataque.

La recta final del tiempo reglamentario se convirtió en un asedio rojiblanco. Baena, que no supo aprovechar un centro medido de Llorente, Sørloth, con un cabezazo que se marchó por poco, y Cardoso, que cruzó demasiado el balón ante al portero realista, estuvieron a punto de decantar la balanza en favor de los madrileños. En el último instante de los cinco minutos que el árbitro había añadido, Marcos Llorente disparó desde muy lejos y su remate no obtuvo el premio del gol por muy pocos centímetros. Javier Alberola señalaba el final del partido y la final se marchaba a la prórroga, en la que hubo muchas aproximaciones, pero pocas ocasiones, más allá de un disparo de Julián que se estrelló contra la cruceta. La final se iba a decidir en los penaltis.

El Atlético de Madrid, que fue el primero en lanzar desde los once metros, vio cómo Unai Marrero detenía los lanzamientos de Sørloth y Julián Alvarez. Soler, no falló para los donostiarras, pero Musso adivinó las intenciones de Óskarsson y mantuvo con vida a los suyos. Nico, Almada y Baena acertaron ante Marrero, mientras que Sučić y Aihen Muñoz anotaron sus lanzamientos. Toda la presión recaía sobre los hombros de un Pablo Marín que se encontraba a once metros de la eternidad txuri-urdin. El logroñés, impertérrito, se coronó ante los suyos y conquistó la Copa del Rey para la Real Sociedad ante la fiesta donostiarra en las gradas de La Cartuja.

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