Castrelos estalla con la selección
El parque vigués se llenó con la presencia de alrededor de 20.000 personas para seguir el partido de semifinales del Mundial
El auditorio de Castrelos se llenó ayer para ver el partido de semifinales del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, que enfrentó a la selección española contra la francesa. La afición de La Roja estuvo presente en las gradas del parque vigués desde casi una hora antes. Aproximadamente unas 20.000 personas asistieron a apoyar al conjunto de Luis de la Fuente para conseguir el billete a la final.
Antes del pitido inicial, la afición, que llenó las gradas de Castrelos, empezó con la fiesta que coronaría posteriormente con la victoria. El público asistente, en su mayoría, era gente joven, entre 15 y 25 años. Prácticamente en su totalidad todos vestidos con las equipaciones de España. El acompañamiento sonoro no faltó, ya que había un gran número de bubucelas y algún bombo repartidos entre los seguidores vigueses. Además, la grada se tiñó de rojo y amarillo con las banderas que ondeaban en distintos sectores de la grada. Minutos antes de la salida al campo de los jugadores, el público asistente comenzó con diferentes cánticos de la selección y de los jugadores.
Momentos antes de que ambos equipos saliesen para la ceremonia de himnos, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, dio un discurso de motivación, asegurando “la goleada” que iba a conseguir España y exagerando con “el millón de personas” asistentes en Castrelos. Tras el discurso, ambas selecciones salieron al campo para llevar a cabo el protocolo de los himnos. La Marsellesa, himno francés, fue pitado enérgicamente por los seguidores vigueses, mientras que el himno español fue coreado por prácticamente la totalidad de los aficionados.
Con el pitido inicial, la fiesta y el jolgorio se transformaron en silencio y tensión para prestar la máxima atención posible al partido. Los seguidores de La Roja quisieron hacerse sentir pese a los kilómetros de distancia pitando y protestando las primeras entradas de la selección francesa. En especial, la falta de Rabiot en el minuto ocho, que le costó la tarjeta amarilla.
Los momentos tensos desaparecieron con el gol de penalti de Oyarzabal y definitivamente con el gol decisivo de Pedro Porro. La fiesta tras el segundo gol fue mayúscula y duró casi diez minutos, coincidiendo también con el gol anulado a Lamine Yamal. Felicidad que continuó toda la segunda parte con el encendido de las linternas de los móviles e incluso de alguna bengala. Los seguidores desplazados en Castrelos vivieron una auténtica fiesta con el pase.
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