Horta y Balastegui cierran su debut olímpico con un diploma

PIRAGÜISMO

Publicado: 29 jul 2021 - 12:52 Actualizado: 30 jul 2021 - 13:52
Caetano Horta (i) y Manuel Balastequi
Caetano Horta (i) y Manuel Balastequi

Tres diplomas olímpicos. Este ha sido el bagaje del remo español en Tokio 2020. Uno de ellos fue para el doble ligero integrado por el noiés Caetano Horta (18 años) y el catalán Manuel Balastegui (21). Los más jóvenes de la expedición cerraron su debut olímpico de la mejor forma posible, ganando la final B, en el que se alinearon junto a Noruega, Canadá,Polonia, Ukrania e India. Horta y Balastegui dominaron la carrera desde el principio, demostrando su superioridad y firmando la séptima posición final.

También diplomas para las parejas españolas formadas por Aina Cid y Virginia Díaz y por Javier García y Jaime Canalejo. Ninguna de las dos embarcaciones pudo estar en la pelea por las medallas en sus finales del dos sin timonel y finalizaron ambas en la sexta plaza.

Había esperanzas en el Canal Sea Forest de la capital japonesa de que el remo español pudiese acabar con 37 años de espera para poder sumar la segunda medalla olímpica de su historia tras la de Fernando Climent y Luis María Lasúrtegui en doble scull ligero, pero no hubo suerte y ninguna de las dos pudo estar en ningún momento en las posiciones delanteras.

Los primeros en buscar la medalla eran los dos remeros andaluces, que vivían su primera final olímpica sin presión y dispuestos a dar su mejor versión. Su salida fue esperanzadora ya que aunque iban quintos al paso por los 500 metros se mantenían cerca de sus rivales, a excepción de los favoritos, los croatas Martin y Valent Sinkovic, y cuartos al paso por los 1.000.

Pero a partir de ahí, García y Canalejo no fueron capaces de encontrar un buen ritmo y se fueron descolgando poco a poco del podio hasta finalizar sextos con un tiempo de 6:25.25, nueve segundos más lento que el de las semifinales.

Minutos después era el turno de Cid y Díaz, triples medallistas en los tres últimos Europeos y con el aval de la experiencia de la primera de estar viviendo su segunda final olímpica tras la de hace cinco años en Río de Janeiro junto a Anna Boada. Sin embargo, las españolas tampoco pudieron estar en la terna de candidatas, ya muy alejadas desde la misma salida. La regata fue dominada de principio a fin por las favoritas, las neozelandesas Grace Pendergast y Kerri Gowler.

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