Cuando la vista está a la altura de las rodillas
Vig-Bay
Emilio Bada Blanco completó la Vig-Bay con su vehículo adaptado por primera vez
Pasó rápido por la llegada con un casco aerodinámico. Sin celebración, casi en el anonimato, pero como otros muchos participantes, la presencia de Emilio José Bada Blanco esconde una historia detrás. En su caso, es la que viven muchos de los participantes en vehículos adaptados como son la handbike. “Llevo 24 años encima de este vehículo”, expresa el deportista llegado desde Asturias y, pronto, desea ayudar a todas las personas con discapacidad a intentar combatir su condición con deporte. “Animo a practicar deporte porque es muy positivo. Ya sea en una handbike como esta o en algunas eléctricas que hay ahora. No es lo mismo, pero sirve para moverse”, expresa el deportista de la parroquia de Nueva, en el municipio costero de Llanes.
En la Vig-Bay se presentó gracias a un amigo que “lo convencí para venir el fin de semana. Yo no tengo coche y me trajo él”, expreso. Era la primera vez que acudía a la Vig-Bay y lo hizo en detrimento de otra carrera en Madrid porque “para ir allí, tenía que coger el tren, desmontar la hand bike e ir. Era todo mucho más lío y al venir con este colega. Todo era más sencillo”. De hecho, tenía claro el proceso en caso de no poder estar acompañado y que pasaba por tomar “un autobús ahora a Vigo. Después ir hasta A Coruña, de allí a Ferrol y ahí coger el tren hasta Asturias. Un viaje realmente largo, de muchas horas”.
Es la zona más difícil; tuve que pegarle un grito a los que allí estaban para no dar otra vuelta"
Es una bicicleta hecha a medida, de fibra de carbono, con un valor de hasta 12.000 euros"
Una vez en el recorrido vigués, como otros tantos muchos, admitió que “el recorrido está bien. Muy bonito”. Eso sí, también coincide con otros muchos deportistas sin discapacidad que “se hace dura. Tiene tramos complicados”, con papel destacado para el tramo de Monte Lourido. “Nos meten por ese tramo de senda y empiezan a saltar las ruedas, con raíces y así. Es más resbaladizo y me cuesta más dominar la bicicleta”, cuenta sobre e tramo. A partir de ahí, añade con gracia que “al salir, tuve que pegarle un grito a la gente que había por allí para que me indicara la dirección porque estuve a punto de dar otra vuelta”. Le señalaron la dirección y siguió hasta el final con buen ritmo sobre su bicicleta adaptada, que es un verdadero tesoro.
“Está hecha a medida”, explica. Así su valor está “en unos 12.000 euros. Es de fibra de carbono con algunos elementos de aluminio. El desarrollo es monoplato con piñones de 11 a 46. Tiene un único freno de disco y otro auxiliar que es para mantenerla quieta”, describe Emilio Bada Blanco sobre el complejo vehículo con el que comparte la vida y el deporte. No son los únicos elementos porque también lleva un cuentakilómetros para conocer todos los datos y “esta llena de luces, que sirve para cuando salgo a carretera y tener seguridad”.
Llevo más de veinte años con la handbike y animo a la gente con discapacidad a hacer deporte"
Debe tener todos estos elementos precisos porque son necesarios para pasar muchas horas en la bicicleta el último cuarto de siglo. “Procuro entrenar día sí, día no. Y, cuando veo que es necesario, todos los días”, expresa el asturiano y añade que “hago desde 30 a 100 kilómetros en función del entrenamiento”.
Así es la forma de cubrir pruebas como la Vig-Bay, que no es de carácter competitivo, pero sí dispone de encanto. El piloto afirma que, tras la experiencia, seguro que “volveré. No digo que el próximo año, porque normalmente intercambio un año sí y otro no para ir a diferentes sitios. Pero seguro que estaré de nuevo en la Vig-Bay”. Así es la vida de Emilio José Bada Blanco que, pese a no caminar, hace muchos, muchos kilómetros en su handbike.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último