David Ferreiro: “Vigo exigía tener un equipo femenino en una categoría alta”

David Ferreiro. Entrenador del Sárdoma

Publicado: 02 jul 2022 - 00:14 Actualizado: 02 jul 2022 - 00:26
El técnico responsable del ascenso del Sárdoma visitó Atlántico.
El técnico responsable del ascenso del Sárdoma visitó Atlántico.

Cuando la temporada terminó en Primera Estatal, la desazón se apoderó de un Sárdoma que concluía el curso como el peor de los terceros en los siete grupos en liza, lo que le dejaba fuera de la Segunda Federación -nueva tercera categoría-, que nacerá el próximo curso. Sin embargo, semanas después, el descenso del Femarguín desde Segunda División arrastraba a su filial -uno de los ascendidos- y dejaba una plaza libre que finalmente ha ido a parar al club vigués. “Una alegría brutal”, confiesa en el set de Atlántico David Ferreiro (Vigo, 1987), su entrenador, que ha alcanzado este logro en su segundo año al frente y trabaja a toda velocidad para configurar la plantilla de cara a la pretemporada que comienza a finales de mes.

Llegó con efecto retardado. Pero llegó, que es lo importante.

En el campo habría sido mucho mejor, está claro. Por eso creo que aún no estamos en la realidad de la nueva categoría. Ha llegado fuera y es un poco raro. Pero por supuesto que lo celebramos. Vamos a disfrutarla y a tratar de competir al máximo.

La categoría sigue siendo la tercera, pero con una exigencia mucho mayor.

Si ves los equipos del grupo, hay filiales de históricos: Real Madrid, Atlético... Es una exigencia muy alta, pero creemos que estamos preparadas.

¿Qué supone para el Sárdoma?

Aumenta mucho el presupuesto. Casi lo triplica. No es una categoría profesional, pero el gasto económico es muy alto, con viajes a Catalunya, a Baleares, a Zaragoza. Es una dimensión nueva y seguimos en una nube. Hasta que esto empiece, no nos daremos cuenta de dónde estamos.

¿Y para la ciudad?

Es una oportunidad brutal para que las niñas que empiezan vean una meta. Además, Vigo exigía un equipo femenino en una categoría alta y es el momento de que los aficionados vean que la ciudad tiene un equipo puntero de fútbol femenino y nos apoyen a muerte.

¿Cómo vivió el equipo ese final de temporada?

En diez años entrenando, no he vivido una temporada que desgaste tanto como esta. Después de este tiempo, los grupos solían ser heterogéneos, con equipos fuertes, otros medios y algunos de nivel bajo, que no te exigían tu mejor versión. Este año, la competitividad ha sido brutal. Salvo el Villestro, todos los partidos nos han demandado el máximo.

Siempre a tope.

Además nosotras, que jugamos a un ritmo muy alto. Es muy difícil mantenerse así durante tanto tiempo. Pero una vez que empiezas a ganar y te metes ahí dentro, piensas que podemos hacerlo. Quizás no fue justo porque estuvimos más semanas en ascenso que fuera de él, pero lo logramos y una cosa compensa la otra.

Sea sincero: ¿veía lo que hacía el Femarguín una vez acabó la Primera Estatal?

Sí. Sí que lo veía. Y eso que en las normas de la competición no estaba claro qué pasaría con esa plaza en caso de quedar libre. Pero como sabíamos que algo podía pasar, veía resultados e incluso partidos. A medida que pasaban las cosas, se iba sintiendo más cerca y al final sucedió. Y todos contentos.

Entre ese descenso y la confirmación del ascenso, imagino que esos teléfonos echaron humo.

Y tanto. Pero ya no solo eso. Porque ese día yo estaba en Riazor siguiendo al Dépor y te puedo asegurar que la segunda parte casi no la vi. Solo estaba pendiente del teléfono.

¿Qué sintió en el momento de saberlo?

Se me pusieron los pelos de punta. Solo pensar en la dimensión a la que vamos a entrar, es la leche. Una alegría enorme. Cuando la presidenta me dio la noticia, fue brutal. Una sensación indescriptible.

Entiendo que cambia la planficiación de plantilla.

No lo voy a negar. El nivel de la Liga aumenta, así que necesitamos aumentar el nivel del equipo y fichar. Pero sí que tengo claro que nuestra plantilla es muy joven y que hay jugadoras con un margen de mejora muy alto y que están capacitadas para dar ese salto. Con acoplar cuatro o cinco piezas a lo que hay, seremos competitivas.

Bastante continuidad, entonces.

Por nuestro modelo de juego, eso nos da más opciones. Fuimos uno de los mejores fuera de casa, lo que demuestra que este equipo no tiene miedo vaya a jugar al campo que vaya.

¿Ha dicho cinco fichajes?

Sí. Para ganar experiencia y un salto de calidad. A pesar de arriesgar mucho, encajamos bastante poco. Pero creo que nos falta efectividad. Generamos mucho, pero nos cuesta hacer goles.

¿En qué punto están esas operaciones?

De momento, no tengo nada cerrado. Estamos trabajando en ello, pero el mercado fluctúa. Hemos hablado con cuatro o cinco jugadoras de esta categoría y superior. O cambia mucho la cosa, o el 100% de la plantilla va a ser gallega.

Imagino que el objetivo es la permanencia, pero a nivel de juego y de modelo, ¿cuál es su reto?

Darle continuidad. Yo llevo aquí dos años y en el primero costó mucho porque siempre es complicado. La gente quiere resultados, pero para que lleguen, hay que darle forma a todo. El fútbol no fluye por un partido, sino porque hay mucho trabajo detrás y en un momento dado surge un click que hace que todo funcione. Y luego tomar riesgos, que creo que nos ha venido bien.

Después de estos diez años, no siempre fáciles, un logro como este supone una gran satisfacción.

Hace unos meses pensaba que la temporada pasada era mi mayor reto. Nos habíamos reforzado bien, era mi segundo año y aunque no piensas que ascender era obligatorio, sí que creía que podíamos hacer grandes cosas. Y sin querer atribuirme méritos, creo que gran parte de nuestro éxito viene del trabajo del cuerpo técnico.

Las cosas no pasan por casualidad.

Sí, pero los entrenadores tenemos una influencia limitada en el fútbol cuando aparecen jugadores como Messi, que marcan la diferencia. Sin embargo, sí que creo que nuestro éxito vino de lo colectivo y no de lo individual. Al final, eso habla bien de nuestro trabajo.

¿Qué otras cosas le satisfacen?

Las mujeres se dan cuenta de que tú preparas más las cosas. No es como los chicos, que llegan, entrenan y se van. Ellas le dan más vueltas. Y eso reconforta. Aparte, es gente que le gusta aprender y a mí me gusta enseñar. De ahí solo podía salir algo bueno.

Esta pregunta es un clásico y ojalá no hubiera que hacerla, pero apena que el Celta no dé el paso.

Al final siempre estamos preguntándonos cuándo va a dar el salto. Pero en mi caso particular, no pienso mucho en eso. Es su decisión y cuando ellos decidan hacerlo, bienvenido sea. Es algo que ya no me preocupa mucho. Ahora solo me centro en que el Sárdoma sea el punto al que todo el mundo mire y tratar de llegar lo más lejos posible.

Y aunque es cierto que el futuro del entrenador es el siguiente partido, pensando en más allá, ¿hasta dónde le gustaría llegar?

El fútbol femenino está en auge y sí que veo posibilidades de profesionalización. Hoy en día le dedico muchas horas compaginándolo con mi trabajo y es un desgaste muy alto. No lo voy a negar, claro que me gustaría encontrar fórmulas que me permitieran desvincularme de mi trabajo y dedicarme al fútbol al 100%. No estoy pidiendo hacerme rico, simplemente poder vivir dignamente. En Vigo es complicado, pero ojalá pueda lograrlo en el futuro.

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