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El Rápido de Bouzas vive horas de incertidumbre. El cierre del campo municipal Baltasar Pujales, su hogar, debido a las deficiencias detectadas en la cubierta de la grada impide el desarrollo habitual de una entidad que cuenta con 40 equipos y que trata de solventar, a corto plazo, todas las dificultades de quedarse sin lugar de entrenamiento ni de competición, mientras espera que el Concello, quien decidió el cierre, pueda dar una solución.
De momento, el club ya ha logrado que el Alondras le ceda el campo de O Morrazo para el partido de este fin de semana de su primer equipo ante el Gran Peña, además de dos días de entrenamiento. Y se ha puesto en contacto con la Federación Gallega para lograr el aplazamiento del máximo posible de los encuentros de sus conjuntos de categorías inferiores. En este sentido, se recuerda que son 500 niños y niñas los que se quedan sin poder entrenar y competir, con los trastornos que conlleva para los propios menores y para sus padres.
El Concello explica que su prioridad es “la seguridad”. Por eso, determinó el cierre una vez contó con el informe técnico advirtiendo del peligro. Ayer, desde Praza do Rei se afirmó que “se acometerá la reparación lo antes posible, de manera inminente”. La intención es valorar si es posible una intervención rápida que garantice la seguridad para retomar la actividad cuanto antes y, a partir de ahí, estudiar otras soluciones de cara al futuro.
En la mañana de ayer, Concello y club conversaron al respecto. Las próximas horas son clave, ya que determinarán si esa solución rápida es posible. De no ser así, el Rápido tendrá muy serias dificultades para mantener la actividad no de su primer equipo, pero sí del resto de 49 conjuntos.
El Concello elaboró en su momento un proyecto de reforma de la grada y de las dependencias que tiene en su bajo. En el presupuesto que estos días está dando a conocer existen importantes partidas destinadas a las instalaciones deportiva, en concreto a sus techados. Porque se da la circunstancia de que el pabellón Pablo Beiro, vecino al campo Baltasar Pujales, lleva meses con problemas en la cubierta, lo que ha obligado al Amfiv a jugar en el Berbés sus partidos de baloncesto en silla.
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