Fútbol | Superliga india
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Balonmano
El pabellón de A Sangriña es gigante en sentimiento, pero no demasiado grande en tamaño. Un matiz que pudo haberle impedido albergar el partido de vuelta de la final de la Copa Europea que el Mecalia Atlético Guardés va a disputar allí este domingo ante el Iuventa Michalovce eslovaco (19:00) en el que espera que sea la línea de meta del primer título continental del balonmano gallego. Podrá ser así gracias al arduo trabajo de la directiva del club miñoto, personalizado en su vicepresidenta y delegada del equipo Gloria Rodríguez, que consiguió dar el primer paso del trofeo hacia A Guarda al esquivar la obligación de contar con un aforo mínimo de 1.500 espectadores.
Nada más lograr el pase a la final y conocer que el equipo de Ana Seabra disputaría la vuelta como local, la obsesión del club fue que se pudiera jugar en A Sangriña, con sus mil localidades. Aunque este requisito se aplica a cualquier partido europeo, la EHF acostumbra a hacer la vista gorda en las eliminatorias. No así en las finales. Y mucho menos en el duelo decisivo. Hace tres años, la entidad guardesa ya se vio en esta tesitura antes de su infructuosa lucha por el título ante el Konyaalti, pero ser local en la ida facilitó las cosas. El temor a que esta vez fuera diferente estaba ahí y en el club se pensó en solicitar el Central de As Travesas vigués como posible solución en la recámara en caso de necesidad.
No fue necesario. La EHF dio luz verde a A Sangriña y a un club que se ha labrado un nombre en Europa tras participar once veces en competiciones continentales en los últimos 13 años. Por si ese amplio bagaje no bastase, la intensa labor burocrática y diplomática de la vicepresidenta del Guardés había dado sus frutos. Gloria Rodríguez envió a la federación europea fotos de cada rincón del pabellón y trabajó, en coordinación con sus compañeros de directiva, para cumplir el resto de requisitos demandados para poder albergar el duelo decisivo de la final. Que no son pocos.
Así, el club ha adquirido otro marcador para solventar la exigencia de tener dos. Un gasto notable, al que se suman los 80 metros de vallas LED para publicidad de la propia EHF, lo que implica tener ocupados ambos laterales y uno de los fondos del recinto. Del mismo modo, ha pergeñado una sala VIP para autoridades institucionales -se espera que el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, acuda al encuentro- y directivas de ambos clubes, así como un aparcamiento de la misma catalogación que se va a implantar en el colegio colindante con el recinto. También se habilitará un palco especial para la ocasión. Un trabajo documentado y comunicado en todo momento al ente federativo, que se sintió complacido y levantó el pulgar para que la final se pueda jugar en A Sangriña. El primer paso de la Copa Europea hacia casa está dado.
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