'Pachu': “En Vigo hay mucho talento, pero se necesita más profesionalidad”
Fútbol sala
“Al principio no me creía la convocatoria con la selección, pensé que me estaban vacilando”, confiesa el ala del Osasuna Magna Xota de fútbol sala
Pablo García ‘Pachu’ (Redondela, 2000) es jugador del Osasuna Magna Xota de la primera división nacional de fútbol sala. Su momento más dulce en la pista llega con una convocatoria para la selección española, citado esta semana por el nuevo seleccionador Jesús Velasco.
Entra en una prelista de 30 jugadores para la selección española. ¿Cómo recibió la noticia?
No la esperaba la verdad. Estaba con el equipo tomando un café, que después teníamos comida. Llegó un compañero diciendo que había salido la convocatoria y que estábamos tanto Asier como yo convocados. No me lo creía, creí que nos estaba vacilando un poco. Pero no, los comprobamos y era cierto. Entonces ya fue todo alegría y empecé a recibir un montón de mensajes
Eso muestra un poco el seguimiento del nuevo seleccionador.
Está haciendo las cosas de una manera difierente. Ahora, convoca una prelista con 30 jugadores, pero el miércoles dirá los 14 que van a ir. Y ya el próximo domingo empezaría la concentración. Digamos que es como una especie de premio que hace, indica que nos sigue y que merecemos estar entre los mejores de España. Es gratificante estar ahí, aunque luego no esté entre los seleccionados finales. No lo conozco personalmente, ni me ha llamado para decirme que estoy dentro. Simplemente coincidí con él el año pasado porque era el entrenador del Barcelona. Por eso intento disfrutar de este momento, porque no sé muy bien cómo funciona al ser nuevo en este mundo.
De Redondela a la selección. ¿Cómo se gesta su carrera?
Empecé con 3-4 años jugando en el campo de la Xunqueira. Es un sitio muy típico de Redondela. Ya luego comencé en el Casa Paco para jugar algunos torneos, pero me cambié a fútbol y estuve en el Choco hasta los 15 años. Allí tuve una mala experiencia con un entrenador y acabé quemado, entonces decidí volver al fútbol sala, porque mi juego era menos físico y más de espacios reducidos. Entré en el Campito y un año en División de Honor de juveniles en el Vigo 2015. Allí me entrenó Lucas Fernández, que ahora está en el IES Coruxo. Luego, me fui a estudiar a Valencia y Lucas me ayudó a fichar por el filial del Levante, que ya me tenían controlado, y rápidamente empecé a alternar participaciones con la primera plantilla. Era un equipo muy joven, que le daba mucha cabida a los que salían de la cantera.
¿Y su traspaso a Navarra?
Hace dos años hicimos una mala temporada en el Levante y descendimos. Yo no jugué tanto como quería, pero el entrenador tenía otras ideas y le daba cancha a la gente más veterana. Aún así, fui el tercer máximo goleador con 7 goles. Entonces dije que quería irme para seguir en Primera y estuvieron de acuerdo, aunque no me iban a regalar. Muchos equipos preguntaron por mí, pero ya descartaban la idea por tener que pagar un traspaso. Hasta que se llegó a un acuerdo con el Xota. Es un club histórico y con mucha masa social. Por eso, en cuanto supe de su interés, me interesó muchísimo.
¿Hubo interés del Noia?
Lo hubo, pero en cuanto supo que tendría que ser mediante traspaso no indagó más. Su interés se quedó en una simple consulta.
¿Que fue mejor, el debut en Primera o marcar al Barça el gol de la victoria en el último minuto?
El debut es lo más esperado en un futbolista. Recuerdo todo ese día. Lo que sentí al entrar al campo, el ambiente, los días previos… Pero al final perdimos ante el Valdepeñas. Por eso, me quedaría con el gol al Barça el mes pasado. Estaba el pabellón abarrotado y poder ganar 4-3 a un equipo grande con dos goles tuyos (el último a falta de 25 segundos para el final) fue increíble. Me quedo con ese recuerdo.
Este año ya lleva 8 goles y 2 asistencias en 14 partidos. ¿Cómo consiguió ese salto de calidad?
El verano pasado fue muy largo por el Mundial y me preparé muy bien, tanto física como mentalmente. Quería dar un paso adelante en mi segundo año en el Xota. Estuve entrenando por mi cuenta e incluso fui a algunos entrenamientos con Lucas en el IES Coruxo antes de irme a Navarra. Al principio de temporada, me encontraba con chispa, pero no tenía el gol. Igual era por la carga en las piernas que tenía. Pero ahora estoy en un nivel que no lo esperaba: ya hice más goles en la primera vuelta que todo el año en el Levante.
¿Qué sucede en Vigo para que no exista un proyecto en la élite?
Hay mucho talento, pero se necesita profesionalidad. No se puede dar pasos adelante sin un incentivo económico y los buenos jugadores en las Rías Baixas se tienen que ir porque no hay un proyecto constante. Es una pena, porque hay calidad como para tener un equipo en Segunda o Primera. Pero se necesita cambiar el chip, que deje de verse como un hobby.
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