Mirra Andreeva: de Samil a Roland Garros

Tenis

La tenista rusa ganó en 2021 el torneo júnior de Vigo con 14 años para dejar entrever su esplendoroso futuro hacia su primer Grand Slam en París con 19: “Ya veías que era distinta”

Una jovencísima Mirra de 14 años ganó en Vigo hace cinco y recibió el trofeo de manos de Xosé Mosquera (d.).
Una jovencísima Mirra de 14 años ganó en Vigo hace cinco y recibió el trofeo de manos de Xosé Mosquera (d.). | JV Landín

Hace cinco años que una pequeña rusa de solo 14 años ganó el torneo ITF júnior de Samil, dejando en el camino a chicas tres años mayores que ella. Cualquiera que la viera jugar entonces, percibió que estaba ante algo especial. Diferente. Muchas veces -la inmensa mayoría-, eso no quiere decir gran cosa y esas joyas se quedan en la cuneta. No es el caso de Mirra Andreeva, que el pasado sábado levantó su primer título de Grand Slam en Roland Garros tras dos años peleando -y ganando- contra las mejores del mundo. Un camino hacia la gloria que tuvo su victoriosa escala en Vigo.

“Se veía que iba a jugar bien. Es difícil saber si tanto, pero todos los que estuvimos allí coincidíamos en que podía ser top 80 del mundo”. Así recuerda a aquella mini Mirra Róber Rodríguez, entrenador de Martín de la Puente, director deportivo del Club de Campo y catedrático del tenis vigués. “Siendo mucho más pequeña en altura, fortaleza y edad, consiguió ganar aquí un torneo de bastante entidad en el circuito júnior”, rememora.

“No 2021, con 14 anos, xa se lle vían formas de xogadora consistente e agora culminou o proceso” — Xosé Mosquera - Presidente de la FGT

El encargado de entregarle el trofeo fue Xosé Mosquera, presidente de la Federación Galega de Tenis entonces y ahora. “Xa se lle vían formas de xogadora consistente”, incide. “Con eses anos nunca sabes se pode chegar lonxe ou non, pero apuntaba moito”, destaca el directivo ourensano, feliz porque Vigo haya sido, aunque sea un poco, parte “da culminación do proceso”.

Mosquera se congratula de la apuesta del ente por los torneos internacionales. “É un xeito de amosar tenistas de nivel a xogadores e adestradores galegos”, subraya. Es el caso de Andreeva, que ya entonces jugaba a algo distinto al patrón actual de descoser la bola. “Hacía un tenis más vintage”, recuerda Róber, que ensalza su “prodigiosa muñeca” y, en general, su “habilidad extraordinaria” para este deporte, con la inteligencia como atributo principal. “Es muy buena en el juego invisible, que tanto dominaban Nadal y Djokovic: tirar la pelota pensando en que te va a volver a cierto sitio para armar así la jugada”, explica. “Era distinta”, insiste.

“Es difícil saber si iba a jugar tan bien, pero todos coincidíamos en que podía ser top 80 del mundo” — Róber Rodríguez - Entrenador de Martín de la Puente

Y esa sensación de tener delante algo especial le quedó en la cabeza a Rodríguez, que dos o tres años después recordó inmediatamente lo que vio en Samil en 2021 cuando Mirra empezó a sobresalir en el circuito WTA -es la jugadora más joven de la historia en ganar un Masters 1.000-. “Pensé que, efectivamente, era lo que parecía”, proclama sobre la campeona de Roland Garros, que con solo 19 años, tiene una esplendorosa carrera por delante. Por detrás, Vigo y Samil ya forman parte de su historia.

“Se nota que Conchita es su referente tenístico y emocional”

La embrionaria carrera de Mirra Andreeva en 2024 tuvo entonces su momento de inflexión. Fue cuando contrató a Conchita Martínez como entrenadora. La aragonesa recibió un diamante en bruto que ha ido puliendo hasta alcanzar el cielo de este deporte el pasado sábado, con su primer Grand Slam. Una relación que trasciende a lo profesional por las toneladas de cariño que ambas se profesan. Solo hay que ver que la rusa, ya como campeona de Roland Garros, abrazó antes a su técnica que a su madre. “Se nota que Conchita es su referente tenístico y emocional”, apunta Róber.

La campeona de Roland Garros, junto a su querida entrenadora.
La campeona de Roland Garros, junto a su querida entrenadora. | EP

Sabe de lo que habla. La semana pasada estuvo en París con Martín de la Puente y vio a Andreeva entrenar en la pista contigua. “Se respiraba un ambiente muy sano y distendido”, recuerda. “Conchita le saca mucha presión”, indica, al tiempo que recuerda episodios de ruptura mental en Madrid o Indian Wells. “Se nota que quiere quitarle toda la tensión posible”, explica, mientras destaca de aquella sesión los ejercicios de cambios de altura y profundidades. “Mucha variación. Y eso se ve en su juego”, refleja.

Mosquera también destaca el alto nivel de la aragonesa y compara esta relación con otro fuera de serie. “É un caso parecido ó de Alcaraz con Juan Carlos Ferrero. Con 14 anos xa vías que era bo, pero tiña ó lado alguén que lle ía botar unha boa man. Como así sucedeu”, concluye.

“Es una jugadora llamada a marcar una época”

El Roland Garros que Mirra Andreeva ganó el pasado sábado no es flor de un día. La jugadora rusa, que el pasado lunes salió en el puesto 6 del ránking mundial y es líder de la race (clasificación del año) ya lleva dos temporadas codeándose con las mejores. “Parece que es una veterana porque hace tiempo que hablamos de ella, pero solo tiene 19 años. Es una broma eso”, explica de manera muy elocuente Róber Rodríguez.

Así es. Cumplirá los 20 en abril de 2027 y su palmarés registra ya seis títulos, entre ellos dos WTA 1.000 y el mentado Grand Slam, además de una plata olímpica. Si se retirase mañana, lo haría más laureda que la inmensa mayoría del circuito. Lógicamente, eso no va a ocurrir. Al contrario. El futuro que tiene por delante es portentoso. “El deporte no siempre es 2+2 y todo puede pasar. Pero la manera en la que ha ido rompiendo techos nos hace pensar que es una jugadora llamada a marcar una época en los próximos siete o diez años”, sostiene el entrenador de Martín de la Puente y director deportivo del Club de Campo, que advierte: “Ganar un Grand Slam te libera y te convierte en una jugadora con mucha más confianza, que en un deporte individual lo es casi todo”. Esto es solo el principio.

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