María Mariño: “Sabía que si hacía mi esgrima podía conseguirlo”
Esgrima
Su bronce en el Europeo es la primera medalla para el florete femenino individual de España
Hace una semana se estaba disputando en Antony, una localidad a las afueras de París, el Campeonato de Europa de esgrima. En la jornada del 17 de junio, el título en juego era el individual femenino de florete. En el cuadro, María Mariño. Y ronda a ronda, llegó el bronce. La primera medalla para España en la categoría en una cita continental. “Trabajamos para esto. Yo sabía que si hacía mi esgrima y competía a mi nivel, podía conseguirlo y, al final, a estas competiciones yo intento ir asalto a asalto y momento a momento. Entonces, la realidad es que tampoco puedes llegar pensando en las medallas, porque si no no estás en lo que tienes que estar pero sí confiaba en que la capacidad la tenía”, reconoce la tiradora viguesa.
Apenas dos días después, terminaron en cuarto puesto en la competición por equipos. “Me dio mucha rabia, porque veníamos de un bronce el año pasado. Pero sabíamos que iba a ser una guerra con las ucranianas. Ellas empezaron bastante mejor y cuando vas todo el rato por abajo, llega un momento en el que la cosa se complica. Aunque los últimos dos relevos los peleamos bien, es verdad que llegamos un poco tarde”, recuerda. Eso sí, en ese cruce Mariño se midió a Olga Soplit, oro en solitario, a la que venció. “La competición individual y la de equipos se viven de formas muy distintas. Las dos veníamos de una competición individual muy larga y muy dura y eso también te pasa cierta factura, pero bueno. Tácticamente, la estrategia en ese momento obviamente cambia. La mía era más ofensiva, la suya más defensiva. Son muchas cosas que hacen que los asaltos sean completamente distintos”, asegura. Aún así, “te llevas buenas sensaciones, soluciones, ideas”, para próximos cruces, que la temporada aún no ha terminado.
“A nivel de confianza ahora, como equipo, ya sabemos que tenemos el nivel para estar en el podio”
La próxima cita es el Mundial, en Hong Kong a finales del mes de julio, lo que ha permitido a Mariño “soltar un poquito el florete, que siempre viene bien”, bromea. El descanso esta semana es relativo porque, como todo deportista de élite, “toca trabajar la parte física, pero bueno, estamos un poquito más libres de esgrima", asegura. “Tenemos un último mes de apretar bastante”, confiesa.
“Queda lo más duro. El trabajo lo tenemos claro, no cambia prácticamente nada en cuanto a preparación respecto al Europeo”, asegura la tiradora viguesa. “El año pasado, a nivel de equipos hicimos un muy buen Mundial, quedando sextas y perdiendo por un tocado para entrar en las semifinales. Yo creo que a nivel de confianza, tenemos ganado el hecho de que ya sabemos que no tiene que suceder ningún milagro, sino que hemos mejorado para estar ahí. Lo tenemos y ahora simplemente se tiene que dar”, reconoce.
A nivel individual, "esta medalla también da ese empujón de confianza, de saber que puedes estar entre las mejores, así que a intentar seguir con esa inercia”.
Todo en un año previo al arranque del ciclo olímpico: “Estas citas todavía no puntúan. Nuestra clasificación empieza en abril de 2027. Los Juegos Olímpicos están en el horizonte. Son un objetivo a largo plazo".
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