Laura e Irene Vázquez: “En junio comienza la clasificación para Los Ángeles, estar allí es mi objetivo”

Judo

Laura e Irene son judocas viguesas internacionales de 23 y 17 años, respectivamente. “Mi sueño es ganar una medalla en unos Juegos junto a mi hermana”, señala la menor

Entrevista a Laura e Irene Vázquez, judocas. | Jorge V. Landín

Las viguesas Laura (23 años) e Irene Vázquez (17) son hermanas y comparten la misma pasión deportiva, el judo. La mayor del dúo, Laura, tiene como objetivo prioritario entrar en los Juegos de Los Ángeles, mientras que la joven del dúo estrena categoría juvenil y su planteamiento es más a largo plazo. Eso sí, sueña con tener una medalla en una cita de este calibre junto a su hermana. Comparten entrenador y, en los últimos meses, muchas horas de entrenamientos juntas, una contra otra. “Nos vamos pillando el truquillo”, admiten sobre las sesiones juntas.

¿Cómo empezaron en el judo?

Laura Vázquez. Soy la mayor y comencé como una actividad extraescolar porque es lo que había en el colegio. Era una niña muy nerviosa y mi madre me metió en judo. Desde esos cuatro años en los que comencé llevo hasta ahora, que tengo 23. Todo lo vivido.

Irene Vázquez. Como mi hermana estaba en este deporte, mi madre también intentó meterme a los tres años, pero no me gustó nada. Me pasé toda una clase sentada en un banco. Con el tiempo, al ver a mi hermana competir y ganar, sí que comenzó a gustarme. A los diez años, fui a una clase y ahí sí que me enganché. Y hasta hoy.

¿Hablan mucho de judo en casa?

Laura. Es algo inevitable. Mis padres no han hecho judo pero a raíz de vernos a nosotras, sí que nos preguntan por las competiciones, por algunas rivales, por las sensaciones.

Irene. Hablamos algo, pero es cierto que no es un tema de conversación de todos los días. Comentamos algo, pero no siempre. Quizás hablamos más entre nosotras dos porque compartimos más momentos.

¿Sus padres habían practicado judo?

Laura. No, no, fue un experimento absoluto. Nunca se podían haber imaginado que nos podíamos haber dedicado a esto ahora. Está claro que, de pequeña, notaron que lo disfrutaba. Siempre deseaba que llegara el viernes para ir a judo.

¿En qué momento deportivo se encuentran?

Laura. Estoy en la categoría absoluta y en un momento en el que en junio comienza el ciclo olímpico. El objetivo es entrar en Los Ángeles 2028 y tengo esa ilusión de poder llegar. Quiero puntuar lo máximo posible para ese ránking olímpico y poder competir allí.

Irene. Comienzo una categoría nueva, la júnior (juvenil), y estoy con muchas ganas de clasificarme para el Campeonato de España, el Europeo o el Mundial y ahí conseguir alguna medalla.

¿Cómo es Marcial Romero de entrenador?

Laura. Es una persona muy comprometida con su trabajo, con nosotras como deportistas y con el grupo que lleva en Pontevedra, en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva. Al ser así, te hace formar un equipo en el que todo lo que un deportista se proponga, él va intentar poner todos los medios y las oportunidades para alcanzarlo. Tener una persona tan comprometida a tu lado hace tener ilusión en ese proyecto y pensar en que se puede obtener. Y, muchas veces, se alcanza. Tiene tanta ambición como podemos tener nosotras y esto te da un impulso más.

Irene. Creo que es porque confía en nosotras y sabe que lo podemos hacer. En esos momentos que podemos tener de bajón a lo largo de la temporada, se encuentra él para tirar un poco más de nosotras. Es algo que lo define.

¿Cómo viven cuando pelea su hermana?

Irene. Se pasa peor que compitiendo. Desde fuera, se ve todo mucho más fácil. Además, hay muchos nervios y se pasa fatal.

Laura. Siempre intentamos que una vaya a ver a la otra y en la grada estás: tiene que hacer esto, tiene que hacer lo otro. Pero claro, tu hermana no te escucha en el tatami. Se pasa mucho peor, yo prefiero mil veces competir que verla a ella.

¿Comentan los combates?

Laura. Normalmente, solemos hablarlos. Al final, cuando va bien y ganas, nos escribimos y comentamos cualquier detalle. Incluso, hacemos críticas más directas. No obstante, cuando perdemos es cuando nos gusta más escuchar lo que la otra ve desde fuera. Igual no es al momento, se deja pasar un tiempo, pero sí que es interesante porque tú ves en el tatami unas cosas y experimentas unas determinadas sensaciones, pero desde fuera se ven otras. A veces, sí que es cierto que somos hermanas y podemos olvidar un poco que también somos compañeras de entrenamiento. Cierto que juntas llevamos poco porque comenzamos el año pasado a emparejarnos. Estamos aprendiendo a gestionar esa situación.

Irene. Sabemos que todo se dice con cariño y que no te van a regalar los oídos. Si lo hiciste bien, la hermana va a decir que así fue. Si no lo hiciste bien, también lo va a decir. Siempre intentas decir lo mejor para la otra.

Laura usted es la mayor, ¿se aprovecha un poco de ese desarrollo físico?

Laura. Sí, sí, sí. Pero como ahora nos estamos enfrentando todo los días, nos vamos pillando los trucos. La otra ya sabe lo que quiere hacer la oponente y hay esas peleíllas.

¿Cómo planifican el futuro en el judo y cómo lo compaginan con su actividad diaria?

Laura. Estoy en la universidad, pero mi prioridad es el judo. Creo que es el momento de dedicarle el máximo tiempo que pueda. Lo llevo a la par con los estudios, pero de aquí a unos ocho o diez años, me encantaría estar en mi deporte y en lo más alto. Ojalá pueda hacerlo. El proyecto de los Juegos Olímpicos es a largo plazo, no va de un año para otro. Hay que trabajar.

Irene. Siempre digo que uno de mis objetivos sería ganar una medalla en unos Juegos Olímpicos junto a mi hermana. Es algo que sería increíble y que vamos a intentar trabajar para coseguirlo. Queda mucho por hacer.

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