En honor al mito para un presente con futuro
Pablo Izard, Álex Rodríguez y Branyel Suárez subirán al ring en Bouzas en el Homenaje a Paco Amoedo, que contará con nueve combates, lo que “es un honor”
Los tiempos pasan, la sociedad evoluciona, el deporte se modifica y unos pocos elegidos, aquellos que realmente hacen historia, son los que quedan en la memoria y su obra trasciende al presente. El sábado, en el pabellón de Bouzas habrá una velada de boxeo bajo el nombre Memorial Paco Amoedo. En 2026 estos eventos ya no son de madrugada, como en los tiempos de Paco. Tampoco es un deporte de “copa y puro”. No lo es en los gimnasios, ya que “cada vez hay más categorías inferiores”, relata la hija de Amoedo, Gemma, ahora metida en organizadora. Por no decir que el nutricionista está al orden del día. Un mundo totalmente diferente del que se movía su padre hace veinte, treinta o cuarenta años. Todo distinto, pero el mito persiste. “Para mí es un honor estar en esta velada de homanaje a Amoedo", explican Álex Rodríguez, del Saudade -el club que fundó el propio Paco- y Pablo Izard, que hace su debut esta semana en la categoría profesional del boxeo.
“Estoy muy emocionado porque en el pabellón de Bouzas también debuté en kick boxing profesional. Ahora lo haré en el boxeo, en mi ciudad y con un bonito motivo que es recordar a a Paco. Estoy muy emocionado”, expresó el propio Izard a unos días de afrontar el evento. A su lado, Álex Rodríguez recuerda que, pese a fallecer en 2024, el histórico púgil, promotor y entrenador, tiene parte de responsabilidad en su presencia en Bouzas. “Debuté pronto, a los dos o tres meses. Amoedo me vio haciendo manoplas y me preguntó, ¿por qué no te metes en la próxima velada? Me quedé dubitativo, sin saber qué decirle. Y pensé: ¿por qué no? No hay nada que perder. Fui, probé y me encantó”, expresó Álex Rodríguez.
En las semanas previas a un combate, me levanto a las seis para ir a correr; después voy a clases”
Como también es legado abrir caminos para que otros recorran, sobre el caudrilátero estarán, el sábado, representantes de las nuevas generaciones del boxeo gallego, como Branyel Suárez, de sólo 21 años. “Empecé en este deporte hace unos tres años. La primera vez que toqué unos guantes fue hace unos tres años y siempre con el entrenador con el que estoy. Al año ya pude debutar y son dos compitiendo”, expresa el joven pupilo de Carlos Padín. Su llegada a este deporte es reciente, pero con pasión anterior porque “siempre me gustó, mi padre era aficionado y veía combates con él, pero nunca había tenido la opción de ir a un gimnasio hasta que llegué a Galicia”. Más lejano es el comienzo en este deporte de Pablo Izard, que, sin embargo, debutará en un combate de boxeo profesional esta semana a sus 29 años. “Mi primera pelea fue un Campeonato de Galicia de full contact. Acababa de cumplir 18 años porque no llegué a tocar categorías inferiores. Pude ganarlo en tres duelos. El primero fue contra un zurdo que comenzó con un nulo y tuve que ir a un extra round para ganar. Y, a partir de ahí, ya me enganchó. Lo alterné con el kick boxing, con boxeo, con savate...”, expresó el de Teis. Así, en esta evolución, llega el momento de no dar patadas porque “cada vez que veo a los chavales con los que estoy entrenando, se me hace raro ser yo el veterano, pero es así. En mayo hago 13 años compitiendo y 14 entrenando. Busco nuevas aventuras, que es complicado encontrarlas después de tanto tiempo. El boxeo es algo que tuve desde mis inicios porque a los dos años de debutar en el kick boxing ya hice mis pinitos en el boxeo. Ahora es una ilusión que estaba ahí. Me planteo algunas metas, que no son tan ambiciosas como en el K1, pero las tengo y sé que las voy a conseguir”, expresa un deportista que tiene títulos de Europa de kick boxing a sus espaldas. Ayudó a cambiar de rumbo el hecho de “hacer mis eventos. Siempre quise organizarlos mixtos con combates de boxeo y kick. Y también porque al llevar las preparaciones en Vigo y en Galicia, me es difícil entrenar con gente de nivel de kick boxing, pero en boxeo sí que hay chavales que vienen muy fuerte con los que puedo entrenar. A base de rozarme con boxeadores, me acabaron por contagiarme y quiero probar”, amplía Izard.
Aposté por esto y llevo una vida de profesional, pero sin las bolsas de un boxeador profesional"
A los 25 años, Álex Rodríguez realiza su debut en la categoría de neo profesional. Marcha segundo de Galicia en el ránking élite semipesado y es una de las apuestas de futuro del Saudade. “Comencé en 2021. Simplemente dejé el fútbol y no encontraba nada que me llenase. Mi padre, en su día, había estado en el Saudade con Paco Amoedo y se me metió en la cabeza probarlo. Lo hice y aquí estamos”, expresa el púgil. El propio homenajeado fue el impulsor de aquella primera pelea a las pocas semanas de comenzar en el deporte y “no gané, pero fue bien. Lo disfruté mucho porque resultó muy especial”. Llegó tarde al boxeo, pero con tiempo para trabajar un estilo propio, pero intenta ser camaleónico. “Si tengo que ir para adelante, me fajo. Si tengo que tomar distancia, la tomo. Creo que intento ser versátil. Es que cada pelea es distinta por el rival. A lo mejor, el estilo que tienes en mente no encaja con lo que hay que hacer ese día para ganar. Entonces, tienes que adaptar el estilo a lo que te haga falta ese día”.
La primera velada llegó a los tres meses de empezar. Estaba Paco y me dijo: ¿Por qué no te apuntas?"
Branyel Suárez está en una categoría de peso bajo y, quizás por ello, admite que “no tengo nutricionista, sí que cuido la alimentación y llego bien a dar el peso”, explica sobre un sistema de entrenamiento que es duro porque “las semanas previas a un combate, me levanto a las seis de la mañana parar ir a correr antes de acudir al instituto a estudiar. Por la tarde voy al gimnasio, hago boxeo y lo que me mande el entrenador”, relata. Una notable disciplina para poder rendir en un deporte duro. Lo sabe Pablo Izard, que es un profesional de este mundo porque “entreno a chavales en mi club (El Barrio) y soy profesional, pero más por la gente que preparo que por lo que puedo ganar yo. Eso sí, admite que entrena como un profesional, con doble sesión. Como un peleador con bolsas, pero sin ellas”. También opta por la doble sesión Álex Rodríguez porque “ahora el trabajo me lo permite. Si llueve, como estos días, me pongo el chuvasquero y a correr. No queda otra”.
Los tres acudirán el sábado a una velada en Bouzas con nueve combates y en un momento actual que es dulce en el boxeo gallego. “Cuesta organizar veladas porque no hay disponibilidad de árbitros porque se hacen muchas”, explica Pablo Izard. Lo corrobora Álex Rodíguez: “Hay bastantes veladas y lo que puedo decir a la afición es que se animen a venir porque lo que se merece Paco Amoedo es que se llene el pabellón”. Es el presente de una disciplina que rememora y rinde homanaje a una de sus grandes figuras. Pasado, presente y futuro.
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