Gemma Amoedo: “El boxeo es para toda la familia, no un deporte de copa y puro"
El pabellón Pablo Beiro acoge hoy (20:00) una velada en honor del insigne Paco Amoedo
A Gemma Amoedo no le pesa el apellido. Lo ama. Ni le pesa el legado boxístico, porque también ama este deporte. Hoy (20:00, pabellón Pablo Beiro), una velada recordará a su padre, a Paco. Un icono deportivo que ella llama papá. Y cuya figura honra más incluso en el día a día en su gimnasio, que en estas necesarias citas.
¿Cómo sigue el insigne Polideportivo Saudade sin Paco Amoedo?
Desde que no está papá, que la verdad que fue un golpe muy duro, el gimnasio lo estamos llevando como una familia. Estoy yo en la parte más de entrenamiento. Pero después, en la parte más técnica, está David Vida, que nos está ayudando muchísimo y está haciendo un gran trabajo; está Alfonso; está Carlos Miguel, que es el presidente del club; y está Jorge Alonso. Entre todos llevamos tanto escuela de boxeo como escuela técnica, entrenamientos físicos, carrera… Nos lo vamos repartiendo, porque si no, una persona sola para todo es imposible.
Tienen mucha gente que practica boxeo de forma aficionada, otra que ya compite a diferentes niveles…
La gente viene, primero, en plan hobby: voy a probar, a ver de qué va esto. Y después, hay como una doble división. Hay quien dice, pues a mí me gusta y además me veo condiciones, aunque otra cosa es que luego te quieras subir a un ring, porque la adrenalina hay personas que la gestionan mejor y otras, peor. Pero, en general, a casi todo el mundo le acaba picando el gusanillo, por lo menos, de debutar. Y si no, está la parte de quedarte y hacerlo, pues como lo que es, un deporte con un cardio impresionante, realmente bestial, y que te aporta un montón de cosas a nivel mental: te organiza muchísimo, tiene su disciplina, y te deja soltar todo lo que tenemos de carga diaria. Los problemas, a nivel personal, psicológico. Todo el mundo tiene momentos mejores y peores y el boxeo te deja sacarlo todo.
¿Y todavía tiene que explicar que no es subirse al ring y ponerse a pegar a otro compañero?
Sí. Muchas veces nos pasa ahora con los niños. Antes era impensable traer un niño a boxeo pero ahora hay muchísimos. Hay competiciones ya específicas y son cuatro modalidades que se llaman: cuerda, manopla, saco y hacer sombra. Y, al principio, las madres vienen súper asustadas: ‘yo no quiero que el niño que tiene nueve años se me ponga ahora a pegarse’. Eso no va así, el deporte de base no se enseña ya con contacto, sino que primero, como en todos los deportes, va la parte técnica. Después, vas viendo cómo va consolidándose esa persona a nivel deportivo y de solidez mental y vas diciendo si tiene condiciones para pelear. Preguntas a los padres si quieren que el niño compita o no y, a partir de ahí, viene todo lo demás.
¿Cómo decidió dar el paso a heredar, por decirlo así, el boxeo de su padre?
Es que él era muy magnético. Si venías al gimnasio un día con mi padre ya te ibas a enganchar. Imagínese yo, que lo veía desde pequeña. Para mí siempre fue, no sé, un ídolo y alguien a quien emular. Siempre quise seguir sus pasos. Una, porque me encantaba este deporte en sí. Y otra, porque, veía que a él le daba como una ilusión y tenía una pasión que decías: esto hay que probarlo.
¿Usted llegó a boxear?
No. En el momento que yo empecé, la verdad que mujeres había muy pocas en Galicia, dos o así. Estamos hablando de hace 30 años. Se asociaba a las boxeadoras con mujeres muy duras. Si lo practicaba alguna, era curioso, cuanto menos. Después ya se empezó a ver como en el resto de deportes, como uno más, y a comprobarse que no era aquello que decían. De hecho, ahora hay muchísimo acento femenino, tanto mujeres practicando como de público. Ha cambiado mucho. Por eso yo no llegué a pelear nunca.
Y se decidió por la organización.
Primero me formé como técnico. Después, desde la federación ya me dijeron si quería ser un miembro de la delegación y la verdad es que me gustó. Porque me apasionaba este deporte y me encanta ver las competiciones. Y hasta hoy. Creo que llevo de delegada desde 2015.
Ya como estilo de vida…
Sí, sí. Y ojalá muchos años más, porque ahora el boxeo está en un momento muy bueno y muy saludable. Ya no se ve como un deporte de castigo, sino como un deporte de superación. En el que las personas para capear problemas en su vida se sumergen en este mundo y ven que encuentran un ambiente increíble de cooperación y amistad entre los propios boxeadores. Ya no es lo de antes: se guantean entre los clubs. Los que llegan se sienten arropados porque, en este mundo, todos somos iguales.
Ese cambio llega incluso a los horarios de las veladas, como ésta a las 6 de la tarde.
Antes era horario de niños y ahora no. Es lo que digo.Ya van las familias y no sólo los señores. Una vez en el ayuntamiento me dijeron que el boxeo es un deporte de copa y puro. Ahora no. Ahora es un deporte para toda la familia. La gente se da cuenta de que esto no es una película. De que hay un médico, una organización… Tiene sus riesgos, evidentemente, no vamos a engañar a nadie. Esto no es ir a coger mariposas. Pero es un deporte controlado y reglado.
Y hoy, la tercera edición de la velada que organiza en honor a su padre.
Siempre me acuerdo mucho de él porque tenía una pasión por esto que estaba casi al final de su vida y seguía diciendo: llévame hasta tal velada. Con la silla de ruedas o lo que fuera, él quería estar y participar. Y le parecía increíble si una persona se retiraba. Le decía: tienes muy poco tiempo, estos son diez años en la vida; después, hay tiempo para todo, pero para boxear son esos diez años y hay que aprovecharlos porque van a quedar ahí; y vas a tener 80 junto a tus nietos y vas a pensar en aquella velada que hice, en cómo me sentí cuando salí por aquella pasarelita y cuando me vi allá arriba. Éste es un deporte muy individual una vez que suena la campana. Tu entrenador es fundamental pero después no va a venir nadie a quien le pases la pelota ni vas poder irte al banquillo. Es un deporte que te lo puede dar todo.
¿Se pone muy nerviosa viendo a sus pupilos pelear o ya no?
Eso no se te pasa. Los del gimnasio son como familia. Y hay otros que a lo mejor no son de tu club pero que vas viendo evolucionar velada tras velada y te dices qué mérito tiene o qué bonito hace esto. Te acabas enamorando de este deporte. Y hacerle el homenaje a mi padre también es porque fue muy pionero. Creyó mucho, mucho. Y no me gustaría que se olviden de lo difícil que fue. Porque, de aquella, era muy difícil organizar una velada. No era como ahora. Nadie te ayudaba y eran todo trabas. Y, sin embargo, mira cuántas alegrías le dio a esta ciudad.
Tenía claro hacer una velada con el nombre de su padre.
Sí y me gustaría que fuese anual cerca del cumpleaños de mi padre. El torneo Amoedo, que llevase su nombre. Para que nos acordemos de lo que él sufrió y se esforzó por que el boxeo tuviera un nombre en Vigo y por llevar la ciudad por todo el mundo presumiendo de ella. Es bueno recordarle. Y por eso también lo de Bouzas, porque mi padre era de allí.
Que en los últimos años parece el sitio del boxeo en Vigo.
Hubo un momento en que yo temí que nos lo quitaran pero, por suerte, se han portado bien y estamos otra vez ahí en ese pabellón.
Y recordar una figura como Paco, que se jubilaría y enfermaría pero quería seguir viniendo al gimnasio y ver los entrenamientos.
Siempre digo que yo firmaba donde fuera llegar a la edad de mi padre con esa ilusión y esa pasión que ponía en el boxeo. Es algo súper envidiable tener hasta el final de tu vida una ilusión tan grande en algo, una cosa que te motive tanto.
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