Diez días de intenso aprendizaje en el I Campus del Club Vigo
Voleibol
“Ha sido mucho trabajo de tecnificación” explica Eduardo Carmena, uno de los entrenadores
Cuando termina el curso escolar acaban además las temporadas de muchos deportes. Sí, es un descanso, pero cuando te has enamorado de una disciplina es complicado aparcarla durante el verano. Conjugando las ganas de unos por aprender y de otros por formar nació el Campus del Club Vigo Voleibol. “Hasta ahora, participábamos en los campamentos multideporte que se organizan desde el concello, desde la Fundación VIDE… pero esta vez es nuestro. Es más un clínic que un campamento al uso. Están 5 horas entrenando y ¡piden más!”, reconoce Eduardo Carmena, uno de los entrenadores de la entidad viguesa y que está detrás de la organización de esta iniciativa.
Han sido diez días de trabajo, de tecnificación. “Nació con esa idea, aunque al final se apuntaron muchos niños y niñas que son un poco menos expertos de lo que nos esperábamos. A los federados les llamaba la atención el cuadro técnico, que es muy potente”, asegura.
Durante estas jornadas, 56 niños y niñas, de 2009 a 2014, han trabajado en los distintos aspectos técnicos del voleibol, han aprendido de los profesionales y han recibido clases de los entrenadores de las distintas categorías del club. “Ha sido un curso acelerado”, bromea Carmena.
Ha habido tiempo para jugar, para hacer nuevos amigos, para entrenar, pero sobre todo para pasárselo bien disfrutando de un deporte que engancha. El pabellón de Coia era su base de operaciones. Desde las 9:00 de la mañana, con clases centradas en aspectos concretos como los saques o las distintas recepciones, pero también con partidos por categorías o todos juntos. El plan siempre fue ese: aprender en un entorno en el que todos iban con la misma intención y así poder disfrutar del aprendizaje. La realidad lo ha superado con creces.
El deporte como reclamo veraniego
Ya no solo se trata de conciliación. Las familias buscan campamentos con los que llenar los tres meses de vacaciones de niños y niñas, y ellos quieren seguir dedicándose a su deporte favorito. Fútbol o baloncesto eran las principales opciones, puesto que los distintos clubes de la ciudad llevan años organizando campus de formación, con más carga de trabajo que de juegos.
Mientras, en el panorama del voley vigués hasta ahora la única opción venía de la mano del Xuvenil de Teis, que organiza un campamento la primera y segunda semana de julio. “Está muy bien”, asegura Carmena, “pero no es un clínic. Medio día lo dedican a entrenar pero la otra mitad de la mañana está orientada al entretenimiento. Es un concepto distinto al que hemos tratado de llevar a cabo nosotros", reconoce.
Ahora, el día en que le ponen punto y final a su primera edición, toca hacer balance, evaluar cómo ha funcionado todo y empezar a trabajar en la propuesta para el verano de 2026, que el listón ha quedado muy alto.
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