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Atletismo

Ester Navarrete busca su mejor marca personal en la media maratón de Berlín

Ester Navarrete busca una buena marca en Berlín.
Ester Navarrete busca una buena marca en Berlín. | Atlántico

Situarse en mitad de la Avenida 17 de junio es sentir estar en la historia. Es una calle inmensa, enorme, rectilínea y urbana, pero apenas se ven edificios. Está inmersa en un bosque, el Tiergarten, que realmente es el segundo mayor parque urbano de Berlín y en el que en siglos pasados los berlineses cazaban jabalíes o ciervos. Hoy, hay fauna de todo tipo, pero conservada porque en uno de sus extremos se encuentra el zoológico. En otro, como inicio de esa Avenida, está enclavada la histórica puerta de Branderburgo y espera cruzarla Ester Navarrete. Pero no será en el comienzo, será al final de la media maratón de Berlín, que se disputa el domingo y en el que la viguesa buscará su mejor marca en esta distancia. No será la única porque el evento junta a más de 40.000 atletas sobre un trazado extremadamente plano y rápido. Sin desnivel, con curvas escasas.

“Es uno de los objetivos de la temporada. Llego muy bien, tras hacer entrenamientos buenos”, asegura la deportista de Puma recién aterrizada en la capital alemana. La salida es en dirección opuesta a la puerta que, en los tiempos de la Berlín dividida, se convirtió en frontera entre la parte soviética y la británica.

Recorrerá Ester Navarrete todo el parque hasta llegar a Charlottenburg. Otro barrio, misma ciudad. Allí hará dos giros entre amplias avenidas para regresar al centro de Berlín, al barrio de Mitte, el destino turístico e histórico. Por la Postdamer Plaz, moderna entre la historia, entrará en el centro, dentro de la que sería la zona interior al muro. La viguesa, a esa altura, allá por el kilómetro 13 y en un tramo de adoquines ya sabrá si tiene cuerpo para pelear por rebajar su 1h 09:58 hecho en Valencia en 2023.

El mítico tramo final

Todavía le quedará avanzar hacia el este, pasar los los museos, cruzar el Spree y adentrase por la calle Karl Marx, en una de las pocas zonas donde los atletas cubren la avenida en las dos direcciones. Tras el cambio de sentido, quedarán poco más de cuatro kilómetros, los últimos, por Unter den Linden. De nuevo recto, entre edificios históricos, museos y embajadas. El ‘paseo de los Tilos’ conduce, ahí sí, a la puerta de Branderburgo. Es la meta. A ser posible, con récord personal. Sería hacer la historia particular, la propia, en un escenario mundial, bajo el arco que cruzó Helmut Kohl para dar la mano a Hans Modrow, de presidente a presidente, para la reunificación de Alemania. Y la puerta volvió a quedar abierta como símbolo de paz. Es necesario recordar.

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