El Celta insiste en el error

baloncesto/liga femenina

El equipo vigués encajó la quinta derrota con 20 pérdidas y falta de continuidad en el juego

La céltica María Gakdeng estuvo irregular en la pintura en el partido disputado ayer en Navia.
La céltica María Gakdeng estuvo irregular en la pintura en el partido disputado ayer en Navia. | VICENTE ALONSO

El Celta Femxa Zorka sigue sin ganar en su regreso a la Liga Femenina y ayer encajó ante el Cadí La Seu la quinta derrota consecutiva en un partido en el que volvió a cometer los errores de jornadas anteriores. El equipo vigués se mostró discontinuo en el juego, frágil en defensa en muchos momentos y, de nuevo, firmó 20 pérdidas de balón, demasiadas para ganar a cualquier rival en la máxima categoría. Los triples -13 de 29 intentos, con especial protagonismo de Emma Ronsiek, que anotó 5 y se fue hasta los 27 puntos- mantuvieron al conjunto de Cristina Cantero en el choque hasta el último cuarto, pero casi siempre por detrás y sin dar nunca la sensación de poder remontar.

Las cartas se pusieron boca arriba muy pronto sobre el parqué de Navia. Aunque Ronsiek inauguró el marcador de manera complicada, dos pérdidas y unos pasos de María Gakdeng en los siguientes ataques permitieron al Cadí La Seu correr para conseguir su primera ventaja notable (2-7, min.3).

La pegajosa defensa visitante impedía a las celestes encontrar a Gakdeng en la pintura o a Samson en el exterior, así que Ronsiek cogió su fusil y, tras anotar el primer triple, decidió acabar los siguientes ataques con lanzamientos desde más allá de la línea de 6,75. Su acierto -encestó tres de cuatro intentos- permitió al Celta igualar el marcador (11-11, min.5), pero la defensa local seguía sin poder contener el poderoso juego interior de las catalanas y las penetraciones de sus habilidosas bases. La entrada de Diana Cabrera mejoró al conjunto vigués por dentro y un robo y dos tiros libres de Salinas pusieron a las célticas por delante por primera vez desde el 2-0 inicial (15-14, min.6).

Fue un amago sin continuidad porque la defensa local continuaba haciendo agua y cada ataque del Cadí se transformaba en puntos. Cristina Cantero intentó frenar la sangría con un tiempo muerto, pero al final del primer cuarto la diferencia era de diez tantos (21-31, min.10).

En el segundo cuarto, el Celta sorprendió con una defensa en zona que frenó momentáneamente las ofensivas de su rival. Con su aro cerrado, las viguesas encontraron por fin a Gakdeng y dos canastas de la pívot, junto con dos triples de Vorpahl y Sabel, sumaron un parcial de 10-0 que obligó al técnico visitante, Pepe Vázquez, a parar el encuentro (31-33, min.14).

De vuelta a la pista, los dos equipos se enzarzaron en un intercambio de golpes del que salió victorioso el cuadro celeste por su acierto exterior, porque el Cadí ya había encontrado la manera de atacar la zona y consiguió también varios lanzamientos liberados de tres puntos. Otro triple de Ronsiek puso por delante al Celta, que dispuso de una renta mínima -y máxima- de dos puntos (45-43, min.18). Pero volvieron las pérdidas y los errores defensivos locales, momento que aprovecharon las visitantes para poner de nuevo tierra de por medio antes del descanso (45-52, min.20).

Y en la reanudación, más de lo mismo, el bloque celeste oscilaba entre grandes defensas y pérdidas absurdas, lo que se traducía en acercamientos y alejamientos del conjunto ayer rosado en el marcador. Si Salinas lograba rebajar la diferencia a cinco puntos (54-59, min.26), una pérdida y dos faltas en ataque la estiraban a nueve (54-63, min.27). Cantero paró ahí el partido y su equipo llegó a situarse a sólo dos tantos con un 7-0 (61-63, min.28). Entonces era Vázquez el que pedía tiempo y una técnica a Bermejo y alguna otra pérdida rompían de nuevo el intento de remontada. Aun así, al último cuarto se llegó con el duelo todavía por decidir (63-68, min.30).

Pero el Celta entró mal a ese periodo definitivo y permitió que el Cadí se fuera hasta los 11 tantos (65-76, min.33), una diferencia que, aunque el partido no acabó de romperse, resultó insalvable para las celestes.

Celta Femxa Zorka-Cadí La Seu (80-86)

Celta Femxa Zorka (21+24+18+17):

Leslie Vorpahl (11), Paula Salinas (6), Clementine Samson (3), Emma Ronsiek (27), María Gakdeng (13) -quinteto inicial-, Uxía Rodríguez, Diana Cabrera (7), Deva Bermejo (4), Marina Gea y Tova Sabel (9).

Cadí La Seu (31+21+16+18):

Alessandra Orsili (10), Alexis Doniarski (7), Nahan Niare (8), Ana María Palma (9), Palmire Mbu (5) -quinteto inicial-, Laia Raventós (11), Marina Mata (14), Marina Aviñoa (2), Marta Morales (12) y Lina Sontag (8).

Parciales:

21-31, 42-52 (descanso), 63-68 y 80-86.

Árbitros:

Paula Lema Parga, Israel Chacón Blázquez y Kunal Melwani Chugani. Sin eliminadas.

Incidencias:

Partido de la quinta jornada de la Liga Femenina, disputado en el pabellón de Navia ante cerca de un millar de espectadores.

Cristina Cantero: "Seguimos teniendo mucha debilidad atrás"

Cristina Cantero salió enfadada del pabellón de Navia y no sólo por la derrota, sino porque su equipo no consigue tener continuidad en el juego y, sobre todo, da muchas facilidades en defensa. “Sigo pensando que no podemos jugar a 86 puntos. Hay que mejorar atrás. Lo hemos hablado, lo hemos trabajado y hay cosas que hemos hecho mejor, soy consciente de ello, pero ahora mismo seguimos teniendo mucha debilidad atrás”, reconoció la entrenadora del Celta, que señaló que muchos de los de ayer “son puntos demasiado fáciles en momentos muy concretos. Porque ha habido ratos que hemos estado bien ofensivamente, pero necesitamos más. Y más control de la gente, saber qué pasa. A veces no sabemos si estamos en bonus, la utilización de las faltas, el control del ritmo del partido… Y eso lo tenemos que mejorar porque la Liga nos pasa por encima”. En cuanto al encuentro, la preparadora celeste apuntó que “ha sido un partido a arreones, igualado en muchos momentos, pero en otros bastante controlado por ellas. Es un poco frustrante porque no acabamos de dominar, siempre vamos a remolque de ellas. Estoy enfadada porque no controlamos qué queremos hacer. Y será culpa mía, que no soy capaz de transmitirles a ellas esa tranquilidad”.

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