Santa Marta de Ribarteme procesiona sin ningún ‘caixón’

Una familia llevó un ataúd que dejó en el torreiro, pero no hubo ningún intento de unirse a la procesión que transcurrió con total normalidad

Publicado: 29 jul 2026 - 16:49 Actualizado: 29 jul 2026 - 19:32
Procesión sin 'caixóns' en Santa Marta de Ribarteme

Ribarteme celebró ayer a Santa Marta, y como viene sucediendo en los últimos años, sin ‘caixóns’ acompañando a la Santa en la procesión después de la Misa Mayor. El párroco de San Xoan de Ribarteme, Francisco Javier de Ramiro, que llegó a la parroquia en 2022, se mostró desde un primer momento en contra de la salida de los ataúdes y despues de varios años de tensión con los feligreses y los patronos que querían mantener la tradición, este año la tranquilidad volvió a una de las romerías con más tradición en Galicia.

Ningún ataúd salió en la procesión. De hecho, tan solo había uno en las inmediaciones del templo. Una familia acudió a primera hora de la mañana a realizar su promesa. Llevó el ataúd, que depositó al lado de la iglesia, y realizó sin él el recorrido cuando apenas había llegado gente hasta Ribarteme y ni siquiera habían abierto los puestos de venta de velas y exvotos. Era un ofrecimiento, pero no querían ser el centro de atención, por lo que abandonaron el lugar antes de las 10:00 de la mañana.

La presencia del ataúd no alteró el ritmo de la jornada festiva. Solo algún comentario entre los feligreses habituales, que no lo reconocían como propio. Y es que en Santa Marta los ‘caixóns’ eran alquilados. La Asociación de Patronos los custodia y aquel que lo pedía salía con él en la procesión, así que los vecinos ya conocían los ataúdes que estaban a su disposición para cumplir sus promesas.

Lo cierto es que ayer la gente quería olvidarse de polémicas y disfrutar de una fiesta en la que seguía habiendo numerosos ‘ofrecidos’, que hicieron el recorrido con velas, revestidos con la mortaja -una túnica blanca de gasa-, descalzos o de rodillas, cada uno cumpliendo la promesa que habían hecho o que alguien había realizado por su curación. Y es que Santa Marta, que como se cuenta en los evangelios pidió a Jesús la resurrección de su hermano muerto, Lázaro, es la intercesora por los enfermos graves o cuya vida corre peligro. Así que ayer en la comitiva no faltaban velas y exvotos, con forma de pierna, brazo, cabeza, o incluso cuerpo humano completo.

Los mayores del lugar recordaban la impresión de cuando vieron por primera vez los ‘caixóns’, especialmente uno pequeño, blanco, de niño, y en sus conversaciones enumeraban a todos los que en algún momento habían ido ofrecidos. Lamentan que se esté perdiendo la tradición, pero se alegran de que al fin el ruido esté pasando a segundo plano y puedan celebrar su fiesta en un ambiente más tranquilo.

El párroco también quiere calma por lo que aunque celebró la primera Eucaristía de la jornada, decidió quedarse en un segundo plano el resto de la mañana y durante la procesión. Javier Alonso, el titular del Santuario de A Franqueira, fue el encargado de presidir la misa Mayor, que estuvo amenizada por la coral de As Neves y que precedió a la comitiva en la que Santa Marta estuvo acompañada por cientos de fieles y la banda de música de Rubiós.

Mientras la procesión completaba su recorrido por el campo de la fiesta, el ataúd se convirtió en un improvisado ‘photocall’ ante el que hacerse fotos. Vecinos de la zona, recordando otros años, pero también turistas que habían acudido a Ribarteme por la curiosidad que despierta esta tradición, conocida a nivel internacional, y que ayer tuvieron que conformarse con la instantánea en los alrededores de la iglesia, donde estuvo como recordatorio de una tradición que va camino de desaparecer.

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