Ian Gibson reivindica su derecho a “decir lo que quiera” sobre España

El historiador participó en un coloquio en el Festival de Cans junto a Pablo Romero-Fresco, director de “Donde acaba la memoria”

Publicado: 04 sep 2021 - 03:10 — Actualizado: 05 sep 2021 - 05:25
Ian Gibson dejó su huella en el Torreiro de las estrellas del Festival Cans.
Ian Gibson dejó su huella en el Torreiro de las estrellas del Festival Cans.

El historiador británico Ian Gibson y el realizador Pablo Romero-Fresco mantuvieron ayer un encuentro con el público del Festival de Cans, donde hablaron de la película "Donde acaba la memoria", el documental desarrollado durante los últimos 8 años y que fue presentado este jueves en el evento. En la película, Ian Gibson vuelve a Las Hurdes tras los pasos dados por Luis Buñuel para hacer su película "Tierra sin pan".

Precisamente la figura de Buñuel junto a las de Salvador Dalí o Federico García-Lorca, a las que Gibson les dedicó décadas de estudio, estuvieron muy presentes en su discurso. El historiador reclamó su derecho a "decir lo que quiera" sobre España, donde reside tras nacionalizarse en 1984.

Ante las preguntas de los medios de comunicación, Gibson respondió que "este es un país increíble que todavía no ha desarrollado este potencial. Está esperando su momento". En su opinión, para llegar a ese punto es necesario que "la derecha española" acepte "la criminalidad del régimen de Franco". Gibson sostiene que ese es "el trabajo que hay que hacer para que España sea el gran país que puede ser".

Además, se refirió, en positivo, a políticos conservadores que sí reconocen públicamente el carácter "criminal" de la dictadura como el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, o el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Gibson tuvo tiempo de conversar con los vecinos de la aldea en el Torreiro de Cans y allí mismo dejó después su huella, la que forma parte de la estrella que ya siempre tendrá en el Torreiro.

Pablo Romero-Fresco recordó que el proceso de construcción del documental se demoró hasta ocho años por diferentes vicisitudes, entre otras el robo de los ordenadores en los que tenía almacenadas las grabaciones de la película. Pero todo ese tiempo, reflexiona Romero-Fresco, fue importante para poder transmitir solo en una hora de película "todo lo que es Ian Gibson".

Contenido patrocinado

stats