Condado - Paradanta
‘El Arbo del Siglo XXI’, en la agenda de Horacio Gil
SUCESOS
Con todo el ciclismo gallego pendiente de la evolución, positiva hasta el momento, de Samuel González en la UCI del Hospital Álvaro Cunqueiro, donde el ciclista vigués permanece recuperándose de las graves lesiones, la investigación sobre lo sucedido en la tarde del pasado domingo en la Nacional 120, dentro del municipio de Covelo -y no de Mondariz, como erróneamente se dijo en este periódico ayer- sigue su curso. La Guardia Civil identificó en el momento de los hechos, con salida de vía, atropello e incendio posterior del vehículo, al conductor y abrió una investigación penal por cuatro delitos: conducción temeraria, conducción bajo los efectos del alcohol y drogas, negativa a someterse a las pruebas de detección y lesiones por imprudencia.
En el momento del suceso, dicho conductor fue atendido en una de las ambulancias desplazadas hasta ese punto y, ante los síntomas evidentes que mostraba, fue sometido a una primera prueba de alcoholemia, que resultó positiva. Pero, a continuación, se negó a realizar la perentoria segunda prueba de comprobación, con lo que sumó un delito más a la investigación. En cualquier caso, no llegó a ser detenido aunque sí que fue informado de que será citado por el juzgado para tomarle declaración.
Se trata, pues, de la investigación de cuatro delitos penales. Una situación que tiene indignado al mundo del ciclismo, con la portavocía de una Federación Gallega que ya habló bien a las claras el pasado lunes de que lo sucedido “no fue un accidente, sino un delito”. El ente federativo habla de que el conductor triplicaba el límite permitido de alcohol en sangre, pero al haberse negado el investigado a la segunda prueba, tal extremo no puede ser confirmado de manera fehaciente.
Los hechos ocurrieron el pasado domingo en torno a las 19:00 horas, cuando el vehículo conducido por el ahora investigado se salió de la vía en la Nacional 120 y arrolló a Samuel González, ciclista y bombero de profesión. El automóvil siguió su curso y acabó incendiado en uno de los lados de la carretera. El deportista fue evacuado con carácter de urgencia en helicóptero, dado la gravedad de las heridas sufridas, pero a última hora de ese mismo día los médicos ya determinaron que su vida no corría peligro. A pesar de todo, permanece en la UCI del hospital Álvaro Cunqueiro bajo sedación, a la espera de concretar la aparatosidad de las lesiones y qué implican a nivel profesional y deportivo.
El atropello sufrido por Samuel ha generado una ola de solidaridad comparable al aprecio que le tiene en el mundo del ciclismo y en su ámbito laboral. La noticia ha alcanzado tamaño estatal, dado el rendimiento del vigués en la especialidad del ciclocross, pero la mayor repercusión es a nivel local.
Muy especial es la reacción del Club Ciclista Ponteareas, en el que Samuel ejerce de entrenador. “Samuel es un deportista ejemplar y parte de nuestra familia, afirman en sus redes sociales.
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