Volvió el fútbol, volverán los resultados

El Celta jugó en el Camp Nou su mejor partido en el último mes, pero no le alcanzó para puntuar contra el Barcelona

Publicado: 23 abr 2026 - 08:16 Actualizado: 23 abr 2026 - 08:55
Yoel Lago, que ayer repitió titularidad en el eje de la defensa, juega un balón hacia el costado derecho ante la presión de Ferran Torres.
Yoel Lago, que ayer repitió titularidad en el eje de la defensa, juega un balón hacia el costado derecho ante la presión de Ferran Torres. | Área 11

Resiliencia. Es una de esas palabras que se pusieron de moda en su día hasta rozar la incomodidad del que la escucha. Pero, pasada la moda, está en el diccionario y hay que echar mano de ella para explicar lo que es este Celta de Claudio Giráldez, capaz de levantarse siempre que se cae. Ayer volvió a hacerlo. No le alcanzó para puntuar en el Camp Nou ante el Barcelona, pero sí para dejar una imagen muy buena, un planteamiento táctico de mucho nivel, que por momentos superó a los culés, además de confirmar a propios y extraños que va a pelear hasta el final por repetir participación europea la próxima temporada.

Podría pensarse que fue por honrar al frenesí con el que empezó el partido, pero la primera parte duró nada menos que 67 minutos. El motivo, la parada cardiorrespiratoria de una persona en la grada tras el gol de penalti de Lamine Yamal en el 41. El choque se paró durante casi 20 para reanimar al afectado, tiempo en el que el autor del único gol del partido se tuvo que retirar por un pinchazo cuando ejecutó la pena máxima. Hasta poco antes de ese momento, la puesta en escena celeste había sido magnífica.

Aseguraban desde la grada del propio Camp Nou que ningún equipo le había jugado así al Barça esta temporada en su casa. Con ese entendimiento táctico, con esa detección de las zonas para hacer daño, con esa valentía para ir hacia adelante en ataque y en defensa. Con ese fútbol. El susto inicial en forma de tiro de Lamine tras un error de Marcos Alonso se quedó en eso. En un parpadeo, la pelota estaba en el otro área con Pablo Durán obligando a volar a Joan García en el primer disparo y a blocar en el acrobático remate del córner posterior.

El choque era un frenesí de presiones altas, de salidas precisas, de llegadas al área. En ambos sentidos. Un gran partido. En ataque, Carreira se juntaba al medio para hacer una línea de tres con Ilaix y Fer López, dar altura a Javi Rueda por la derecha y permitir a Jutglá ir contra un monstrusoso Pablo Durán. El de Tomiño corrió por él y por todos sus compañeros -también después de un pisotón involuntario de Cubarsí-, en un compendio de desmarques que generaron peligro una y otra vez. El catalán, habilidoso en espacios cortos, volvió a pecar de falta de pegada.

Fue media hora excelsa del Celta, con un radar para detectar ventajas, el colmillo lo suficientemente afilado como para explotarlas y la resiliencia habitual para salir de un mal momento. El problema es que, ni siquiera todo eso puede bastar en un escenario así y contra semejante equipo. Porque Pedri estuvo bien controlado, sí, pero Lamine tenía el día juguetón. Carreira lo sostenía con la ayuda de Hugo Álvarez, pero a veces es imposible contener lo incontenible. Tras un tiro con el exterior y un centro que Olmo cabeceó fuera, tras varias buenas asociaciones y más de un pase filtrado al área, el fenómeno de Rocafonda se fue derribado por Yoel, tan fogoso como siempre, dentro del área. Penalti que el propio Lamine transformó a costa de una lesión muscular y del comienzo de los 20 minutos de parón, que se resolvieron con un tiro del recién ingresado Bardghji, bien repelido por Radu.

El cuadro vigués no pudo replicar el mismo decorado al iniciar el segundo tiempo. El Barça salió mandón y sometió con la posesión. Pero los pupilos de Claudio supieron adaptarse y plantarse más bajos. Pero, una vez más, el talento es indefendible. O casi. Porque el VAR y unos centímetros inapreciables impidieron que el gol de Ferran tras un delicioso servicio de Pedri subiera al marcador.

Alertado por la situación y sabedor de que no puedes aguantar demasiado tiempo tan atrás, el técnico porriñés movió el banquillo con Mingueza y Swedberg. E, inmediatamente, el movimiento surtió efecto, con el canterano culé dando brochazos de clase en la que fue su casa. Pero siempre faltaba la puntilla.

Por ejemplo, en un mano a mano en el que Pablo Durán se encontró con Joan García antes de encontrarse con su fuera de juego. Tanto el tomiñés, como Fer López, como Jutglá empezaban a tener los gemelos de pendientes. Por eso, Claudio optó por Borja Iglesias, Sotelo y Aspas. Y con el vigués y el morracense, el Celta acabó bien. Muy bien. Mucho volumen de pase y asociaciones que superaban camisetas azulgrana. Carreira iniciando, Iago enganchando y Rueda rompiendo al espacio. Solo faltó el remate final. Lo más parecido, una falta de Marcos Alonso que murió en la barrera antes de la muerte del partido con el mal trago de la derrota, pero la tranquilidad de que el fútbol ha vuelto. Con él, los resultados volverán.

Barcelona 1-0 Celta

FC Barcelona: Joan Garcia; Jules Koundé, Pau Cubarsí, Gerard Martín, Joao Cancelo (Alejandro Balde, min. 24); Eric García, Pedri González. Dani Olmo (Frenkie de Jong, min. 73); Lamine Yamal (Ronny Bardghji, min. 45), Gavi (Fermín, min. 46) y Ferran Torres (Marcus Rashford, min. 73).

Celta: Ionut Radu; Javi Rodríguez, Yoel Lago (Óscar Mingueza, min. 63), Marcos Alonso; Javi Rueda, Fer López (Hugo Sotelo, min. 80), Ilaix Moriba, Sergio Carreira; Ferran Jutglà (Iago Aspas, min. 80), Hugo Álvarez (Williot Swedberg, min. 63) y Pablo Durán (Borja Iglesias, min. 72).

Gol: 1-0, min. 41: Lamine Yamal, de penalti.

Árbitro: Martínez Munuera. Amonestó con tarjeta amarilla al futbolista local Eric García y al visitante Yoel Lago.

Incidencias: Partido de la jornada 33 disputado en el Camp Nou.

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