fútbol | primera federación
Visitante en casa propia
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Pocas sensaciones mejores hay en la vida que la paz que da estar en casa. Ese lugar en el que te sientes seguro, a gusto, en el que eres tú mismo. El hogar. Una chorrada para el que lo vive diariamente. Un vacío en el pecho para el que no. Algo similar a la sensación de orfandad que experimenta el Celta Fortuna cuando lo sacan de Balaídos para competir en Barreiro. Una vez más, el recinto de Lavadores fue tan enemigo para el filial como el propio adversario, un Barakaldo que ayer se sintió anfitrión entre el frío, la humedad y un terreno de juego pequeño y con un césped precario. Un visitante explotando el campo ajeno. Un local más perdido que un pulpo en un garaje. Unos roles intercambiados que desembocaron en una derrota clara y merecida, pese al arreón final en busca del empate. Y un golpe que corta la racha de tres victorias sin efectos clasificatorios -los célticos siguen segundos-, pero deja la impresión de que una casa no siempre es un hogar.
Y lo cierto es que hizo falta muy poco tiempo para que cristalizase en realidad ese intercambio de roles. El equipo visitante se sintió muy a gusto desde el primer minuto ante la incomodidad manifiesta de los muchachos de Fredi en un domicilio que nunca sintieron como suyo. Quizás por eso, Coke Carrillo cometió el primer error grave en la excepcional temporada que está cuajando. Trató de blocar un disparo de Iñigo Muñoz que se le escurrió de los guantes, con tan mala suerte que la pelota le cayó a Víctor San Bartolomé. El exjugador del Celta B empujó a la red su séptimo tanto del curso. No lo celebró.
Sí lo hicieron sus compañeros, conscientes de la importancia de ponerse por delante para que su plan fraguase. Más si los de celeste seguían fallando. Porque, casi al minuto, Álvaro Marín cometió un error aún más grosero que el del portero de Poio. La diferencia en el caso del atacante navarro es que no es el primero. Primero no remató un servicio de Antañón tras su carrera al espacio. El centrocampista vigués recogió el rechace y su tiro volvió a ser repelido por la defensa. La pelota llegó entonces a Marín, que con la portería vacía y a un metro de la línea, remató fuera con la zurda.
Fue la mejor ocasión del filial y prácticamente la única junto a un tiro suave del propio Antañón que detuvo sin problemas Gaizka Campos, otro excéltico. Todo lo demás aconteció en la portería de Carrillo que, con error y todo, terminó siendo uno de los mejores jugadores del Fortuna. Hasta tres mano a mano sacó el meta pontevedrés en medio del vendaval vizcaino. El conjunto vigués fue totalmente desarmado y desarbolado por Iñigo Muñoz, Galarza y el propio San Bartolomé, que salió de Vigo como un mediocentro intrascendente para convertirse en una especie de Raúl García en la mediapunta. Arana anotó el segundo en un córner, pero pudieron ser muchos más.
Ni la entrada de Arcos y Capdevila antes del descanso, ni la de Gavián tras él mudaron demasiado el panorama. Al contrario. El Barakaldo seguía presionando con intensidad y corriendo al espacio para dañar. Un error de Meixús en la cesión al portero propició que Coke salvase otro mano a mano con un rival, esta vez VAR barato mediante. El videoarbitraje pergeñado por la Federación para la categoría tuvo trabajo ayer: intervino hasta cinco veces. En todas ellas, el colegiado Pardeiro Puente actuó con serenidad y pulcritud, a juego con su impecable arbitraje.
En cualquier caso, el decorado apenas cambiaba. Y si lo hacía era por el crecimiento de Arcos. El rosaleiro tiró del equipo con insistencia y de sus regates y pases filtrados nacía la esperanza. Ya con Somuah sobre el campo, el Fortuna comenzó a dominar ante un agotado Barakaldo, que esta vez sí replegó. Así llegó el gol. El ghanés prolongó un balón largo y en su única acción positiva en el partido, Álvaro Marín cabalgó y asistió a Antañón. La anulación inicial por fuera de juego quedó revocada por el VAR.
Quedaba tiempo, pero el fuego no terminó de ser real. Ni siquiera con Óscar Marcos, que aun con pocos minutos, tuvo una ocasión al final. Pero no era el día y, sobre todo, no era el lugar. Barreiro es más enemigo que aliado para el Fortuna, que lejos de Balaídos siempre es visitante. Incluso en casa propia.
Celta Fortuna: Coke Carrillo; Anxo Rodríguez, Meixús, Jaime Vázquez (Arcos, min. 40); Miller (Óscar Marcos, min. 83), Burcio, De la Iglesia(Capdevila, min. 40), Joel López (Gavián, min. 46); Antañón, Jorge Pérez(Somuah, min. 68) y Álvaro Marín.
Barakaldo: Gaizka Campos; Pedernales, Iker Ropero, Markel Arana, Oier López (De Jesús, min. 84); Huidobro, Iván Castillo (Borja García, min. 90); Iñigo Muñoz (Mandiang, min. 68), San Bartolomé (Albizua, min. 68), De León (Ekaitz, min. 68); y Galarza.
Goles: 0-1, min. 8: San Bartolomé; 0-2, min. 28: Arana; 1-2, min. 73: Antañón.
Árbitro: Pardeiro Puente. Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores visitantes Ekaitz y Oier López. Sin tarjetas locales.
Incidencias: Partido disputado en el campo Municipal de Barreiro ante 1.000 espectadores.
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