PRETEMPORADA CELESTE
El verano más difícil de Iván Villar
PRETEMPORADA CELESTE
Los partidos de pretemporada tienen una ambivalencia extrema. Para los jugadores que tiene claro que se les quiere en el equipo, no dejan de ser entrenamientos exigentes con público o amagos de competición cada vez más serios según se va acercando el inicio de la temporada oficial. Pero para los que tienen su futuro en el aire o vienen de un periodo de inactividad, cada uno de ellos es una oportunidad de sentirse más seguro o más inseguro. En el estreno del verano celeste, el pasado sábado en Braga, sólo uno de los 25 futbolistas convocados a la cita se quedó sin un minuto: Iván Villar.
Cierto es que la posición de portero tiene sus propias dinámicas para casi todo. Pero el hecho de que un guardameta del filial como Coke Carrillo -quien, además, en su momento, tampoco había sido el predilecto de Claudio Giráldez- fuese el elegido para el reparto exacto de minutos entre él y el innegable titularísimo, Ionut Radu, es un mensaje meridiano hacia el de Aldán.
No es la primera vez que Iván Villar tiene que lidiar con un verano en el que se le invita a salir, ya sea directa o indirectamente. Sucedió también en el anterior, pero en ese momento el técnico celeste actuó de manera distinta a lo vivido en Braga el pasado sábado. Entonces, tenía en nómina a tres porteros con ficha del primer equipo, ya que a Radu y a Villar se sumaba Marc Vidal, que fue el que resultó descartado de todos los amistosos de la pretemporada. Así, el canterano jugó 45 minutos en cada uno de los dos primeros duelos, ante el Famalicão en la ciudad deportiva de Mos y, precisamente, en Braga ante el conjunto luso. Y aún en el tercero, contra el Stuttgart en tierras alemanas, tuvo la última media hora para mostrarse. A partir de ahí, las tres últimas citas ya fueron completas para Radu, quien acababa de llegar a Vigo en ese mercado.
Por lo tanto, Iván Villar vivió el sábado un momento delicado. Su apuesta, como siempre, es la de quedarse en Vigo. Entra en su último año de contrato, pero también le sucedía en el curso 2023/24 y acabó renovando en el mes de enero. Habrá que ver qué sucede en los próximos amistosos. Pero el filial cuenta con hasta cuatro guardametas —Coke Carrillo, Caio Barone, Marcos González e, incluso, Izan Server— y hace falta espacio.
Iván Villar tiene un anhelo: cumplir 20 años en el Celta. Fue con ese objetivo con el que firmó en enero de 2024 su renovación hasta junio de 2027, un contrato que vence justo dos décadas después de que el de Aldán, entonces en categoría alevín, pusiese el pie por primera vez en A Madroa para quedarse.
En su carrera en la élite, Villar ha tenido que pelear siempre con su papel inicial de suplente. Lo que no impidió que aprovechase lesiones y bajas formas de los teóricos titulares para sumar partidos. Acumula 61 encuentros en Primera División, aunque la pasada campaña fue la única temporada completa en el primer equipo en la que no disputó ni un solo minuto. Eso sí, no se perdió ni una sola convocatoria de las tres competiciones que afrontó el conjunto celeste y siempre estuvo por delante de Marc Vidal, inédito durante todo el curso.
En enero de 2024, con Rafa Benítez todavía en el banquillo del primer equipo y con Marco Garcés recién incorporado como director de Fútbol, el club decidió renovar a Iván Villar. Fue, además, la primera renovación cerrada por Marián Mouriño como presidenta.
La primera plantilla del Celta inicia hoy la segunda semana completa de trabajo de la pretemporada, que se cerrará con un nuevo amistoso el próximo sábado, ante el Sporting de Gijón en Vilagarcía. Como sucederá hasta el 2 de septiembre, cuando se cierra el mercado estival, el plan de trabajo se verá afectado por lo que suceda en los despachos, con salidas y entradas pendientes. Entre estas últimas, se estiman como inminentes las de los centrocampistas canteranos Damián Rodríguez y Hugo Sotelo, el segundo hacia el Levante con esa ingeniería financiera de una opción de compra de 3 millones de euros por el 50% del pase del vigués, mientras que el primero tiene opciones en España y en Portugal.
En cuanto a las entradas, el club confiaba en poder cerrar alguna de las pendientes con tiempo suficiente como para que se aclimaten durante la pretemporada, como está sucediendo con Aleix Febas y Javi Galán, que ya partieron en el once inicial el pasado sábado ante el Braga en tierras portuguesas. Ya falta menos de un mes para el inicio de la competición oficial y cada semana que se gane en el diseño de la plantilla es crucial para acelerar el acoplamiento colectivo de los nuevos.
Sigue pendiente, así mismo, la venta importante para ayudar a las cuentas del club. Ilaix Moriba, lesionado levemente, no jugó ante el Braga, pero no apunta a una salida en breve dentro de la solicitud de dinero que están realizando desde Praza de España.
El mediocentro hispano-guineano compone un parte médico en el que también está Pablo Durán, todavía con semanas por delante para completar su recuperación de la operación de hombro con el menor peligro posible de recaída. A quien se le vio muy bien de ánimo es a Miguel Román, que ya tuvo minutos en Braga cuatro meses después de la lesión en un pie que lo obligó a parar en la recta final del pasado curso.
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