Segunda División
Las raíces de plata de la oliveira, a la altura del hito logrado
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Hubo un momento en la historia del club que Balaídos no gritaba en Segunda División, pedía auxilio ante una crisis financiera que estuvo cerca de acabar con el club. Ninguna persona de las que estaba aquella agónica tarde ante el Alavés, al borde del abismo, podía imaginar lo que se vivió ayer en las gradas del municipal vigués. El cambio no era solo en el estadio, totalmente renovado respecto al de 2009, era social. La nueva generación del celtismo que afloraba en la división de plata vivió ayer, acompañados por los viejos de la tribu que les llevaron por primera vez al campo y la última camada que nunca vio al primer equipo en esa categoría.
Solo aquel que conoce las penurias del pasado disfruta con plenitud las alegrías del presente. Vigo volvía a vivir un partido de la segunda categoría 5.195 días después y las caras de alegría eran muy parecidas. La última vez, deliró el campo por la vuelta a Primera División de los hombres de Paco Herrera. Ayer, sonó por primera vez ‘Oliveira dos Cen Anos’, la presente liturgia del celtismo, para acompañar al Celta Fortuna en su estreno en casa en Segunda División. 6.445 gargantas, una cifra de asistencia que encaja con la media de cuando el club se tambaleaba entre la vida y la muerte, dieron voz a una tarde histórica, que los alumnos de Fredi Álvarez se encargaron de dotar de mayor magia con una remontada memorable.
Del mismo modo que esos aficionados de antaño, nadie perdió la fe en que salieran bien las cosas. El primer milagro de Iago Aspas hizo explotar la derruida Grada de Gol; aún está Yoel Rodríguez pletórico a la carrera del ‘28’. La gesta del Fortuna de ayer se apoyó en una hinchada que conocía su historial en Primera Federación y que era consciente de que el aliento podía ser fundamental en el resultado.
Seguridad, paciencia, confianza y ánimo. Cuatro palabras transfiguradas en cuatro goles que redondearon un día que se esperaba histórico, pero que jugadores, cuerpo técnico y celtismo se encargaron de escribir con letras de oro en la historia del Celta.
Antes del encuentro, el Celta, en una prueba más del valor que tiene A Madroa, homenajeó a diferentes generaciones del Celta Fortuna sin la que no hubiese sido posible alcanzar Segunda División. Rafa Sáez y Javier Maté, entrenadores, y Jonathan Vila y Jonathan Aspas, jugadores, representaron a la quinta del filial que logró clasificarse al playoff de ascenso en 2004., mientras que Rubén Albés, a los futbolistas que alcanzaron la promoción de ascenso de 2018. Ricardo Alemany, exportero del club y con muchos años como delegado de campo, también fue aclamado por la multitud.
Los técnicos Alejandro Menéndez, Onésimo Sánchez y Claudio Giráldez no pudieron acudir al evento por motivos de agenda, al igual que Borja Iglesias y Kevin Vázquez, máximo goleador y jugador con más partidos de la historia del Celta Fortuna, respectivamente.
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